El Tri Preolímpico no dio declaraciones a su llegada a México
OMAR HERNÁNDEZ | IVÁN CAÑADA
El hermetismo se apoderó de los integrantes de la Selección Preolímpica a su llegada a la Ciudad de México. Tras perder (2-0) ante Estados Unidos en el penúltimo duelo de preparación de cara al torneo que otorgará dos boletos para Londres 2012, el Tri Sub-23 recibió órdenes de no atender a los medios de comunicación a pesar de que se había terminado la concentración de esta semana.
"No podemos hablar, nos regañan, no es cosa mía”, dijo un apenado Javier Aquino, de los jugadores que tuvo la actuación más rescatable en la derrota ante el combinado de las Barras y las Estrellas. El resto de los futbolistas manifestaron la misma postura.
Más adelante, fue el mismo Luis Fernando Tena quien confirmó la consigna de no emitir declaraciones debido a una decisión tomada por los altos mandos de la Selección Nacional: "Son órdenes del jefe”, comentó el ';Flaco'; al preguntarle por qué ningún jugador podía hablar.
De hecho, en una evidente intención de evitar a la prensa, el timonel del Tricolor Preolímpico salió por la puerta de llegadas sudamericanas, misma que no era la que originalmente estaba prevista.
Antes, el jefe de prensa de la Federación Mexicana de Futbol, Juan José Kochen, había ingresado para dialogar con el estratega y conducirlo hasta el portón alternativo.
Una vez en la sala de espera, y sorprendido por encontrarse con algunos medios, el timonel del Tricolor Preolímpico salió a prisa del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y abordó una camioneta que ya lo esperaba.