El Genoa de Johan Vásquez vive un resurgimiento notable en la Serie A. Tras un inicio complicado bajo el mando de Patrick Vieira, con apenas una victoria en nueve jornadas, la llegada de Danielle De Rossi ha cambiado el panorama. El equipo ligur sumó su segundo triunfo en cuatro partidos del nuevo ciclo técnico al vencer 2-1 como visitante al Udinese en la jornada 14.
Esta victoria resulta especialmente valiosa para un Genoa que, en pocas semanas, pasó de ocupar el último lugar de la clasificación a situarse en la decimoquinta posición. La racha de cuatro encuentros sin derrota —dos triunfos y dos empates— le ha permitido tomar aire y colocarse cuatro puntos por encima de la zona de descenso, un escenario impensable hace solo 40 días.

El encuentro, disputado en el Bluenergy Stadium, se abrió al minuto 34 con un penalti convertido por Ruslan Malinovskiy. La falta previa había sido cometida por el portero Maduka Okoye sobre Lorenzo Colombo, en una de las pocas oportunidades claras que tuvo la visita durante una primera mitad marcada por la cautela.
Con la ventaja mínima, el Genoa decidió replegar líneas en el segundo tiempo, priorizando el orden defensivo ante un Udinese obligado a proponer. La insistencia del cuadro local rindió frutos al 65’, cuando Jakub Piotrowski fusiló la portería tras un preciso pase raso de Rui Modesto, firmando así el 1-1 que encendió las esperanzas de remontada.

Sin embargo, el conjunto de De Rossi supo castigar en el momento oportuno. En un contragolpe bien ejecutado por la banda izquierda, Caleb Ekuban desbordó y envió un centro tenso al área, donde apareció Brooke Norton-Cuffy para empujar el balón y decretar el 2-1 definitivo.
El gol cayó como un jarro de agua fría para el Udinese, que había dominado territorialmente gran parte del complemento. Pese a sus intentos posteriores, el equipo local no logró romper nuevamente la defensa genovesa, que mostró una versión mucho más sólida que en semanas anteriores.

Para el Genoa, el triunfo representa un impulso anímico significativo, especialmente después de haber quedado eliminado recientemente de la Coppa Italia. La reacción en la liga demuestra que De Rossi ha logrado mover piezas y reactivar a un plantel que parecía perdido en el arranque del campeonato.
Con este resultado, los rossoblù alcanzan 14 puntos y consolidan su objetivo inmediato: alejarse del fondo de la tabla y recuperar estabilidad. En contraste, el Udinese se estanca y se aleja de la pelea por puestos europeos, dejando escapar una oportunidad valiosa ante su afición.




