AJ Styles: La increíble trayectoria del "Phenomenal One"
Desde 2025, AJ Styles dejó claro que su carrera terminaría en 2026; sin embargo, el último mes de enero ha sido testigo de una inesperada manera de terminar con la actividad del Fenomenal dentro de la empresa.
Styles perdió ante Gunther en la segunda lucha de Royal Rumble, por lo que a partir del momento en el que terminó, su carrera dentro de WWE ha terminado, entregando uno de los momentos más tristes de ver en el primer evento del año.
TNA, Japón y el prestigio independiente
La historia de AJ Styles empieza lejos de los reflectores: entrenado por Rick Michaels, debutó en 1998 y se curtió en el circuito de Georgia, donde pasó de ser un enmascarado (Mr. Olympia) a consolidar su identidad como AJ Styles tras la evolución de NCW hacia NWA Wildside. En esos años forjó su estilo aéreo, su ética de trabajo y el carácter competitivo que lo volvería “infaltable” en cualquier cartelera.
Su primera gran vitrina llegó en 2001, cuando WCW lo rebautizó como Air Styles y lo emparejó con Air Paris en Air Raid, con apariciones en Nitro y Thunder. La empresa cerró poco después, pero Styles no se detuvo: tuvo pruebas y combates esporádicos para la WWF entre 2001 y 2002, rechazando un contrato de desarrollo por motivos familiares, mientras seguía elevando su nombre en torneos y plazas independientes en Estados Unidos y el extranjero.
El punto de quiebre fue su firma con NWA-TNA en 2002: ahí se volvió sinónimo de la División X, ganó campeonatos (incluyendo el Mundial de la NWA y el X Division) y protagonizó rivalidades clave que definieron la identidad de la empresa. Paralelamente, construyó prestigio en Ring of Honor y, ya en su etapa internacional, se convirtió en pieza central de New Japan Pro-Wrestling: su paso por Bullet Club y el Campeonato Peso Pesado IWGP lo colocaron en el selecto grupo de extranjeros que realmente cambiaron el mapa de la lucha, antes de dar el salto definitivo a WWE.
Su paso por WWE
Cuando AJ Styles debutó en WWE en 2016, no llegó como promesa: llegó como realidad. En pocos meses pasó del impacto del Royal Rumble a rivalidades estelares (Jericho, Reigns) y a una guerra personal con John Cena que terminó por validarlo ante el gran público. Ese tramo fue su carta de presentación: un luchador de élite que podía robarse el show en cualquier escenario y contra cualquier oponente.
La recompensa fue inmediata: reinados mundiales, campeonatos secundarios y un lugar fijo en la conversación de los mejores de su generación. Su año como campeón con defensas memorables y rivalidades de alto calibre lo consolidó como “la cara” de SmackDown en una era de transición, y más adelante se reinventó en Raw con alianzas como The OC y, después, el equipo con Omos. Entre cambios de bando, lesiones y regresos, Styles mantuvo algo constante: el estándar de calidad de sus combates y su capacidad de adaptarse a cada etapa de WWE.
El cierre llegó con una narrativa a la altura de su legado: en 2025 habló abiertamente de un retiro cercano y, ya en 2026, aceptó poner su carrera en juego para una revancha ante Gunther en Royal Rumble. La derrota marcó el final de su trayectoria en WWE y bajó el telón de una década en la que Styles lo ganó casi todo y dejó una huella clara: la de un estelar que convirtió la excelencia en costumbre, desde los gimnasios pequeños hasta los estadios más grandes del mundo.