Alomar, Blyleven y Pat Gillick ingresan al Salón de la Fama
AP
Con banderas de Puerto Rico agitándose y sus compatriotas vitoreando su nombre, Roberto Alomar fue introducido dentro del Salón de la Fama del Beisbol este domingo.
Hablando en su nativo español, el tercer puertorriqueño en ser honrado, junto con Orlando Cepeda y Roberto Clemente, dijo sentirse orgulloso por ser boricua.
"Siempre juego por mi isla,” dijo durante la ceremonia en Cooperstown, Nueva York, antes de añadir que "es una verdadera bendición ser capaz de compartir este momento con todos ustedes. Los tengo en mi corazón."
Alomar, miembro de los Azulejos de Toronto que consiguieron ganar la Serie Mundial en 1992 y 1993, es el primer jugador de los azulejos que ingresa al Salón de la Fama y apenas el vigésimo segunda base en haberlo conseguido.
"No sabía que tan nervioso me pondría,” dijo Alomar, quien obtuvo su nombramiento en su segundo año de elegibilidad con el 90 por ciento de los votos a favor, convirtiéndose así en el vigésimo sexto jugador en ingresar con por lo menos el 90 por ciento de los votos. "De repente me he quedado sin palabras”.
También fueron ingresados dentro del Salón de la Fama el pitcher derecho Bert Blyleven, el primer jugador de holandés en ser honrado, quien agradeció a su difunto padre y a su madre por el apoyo que le dieron para triunfar.
Blyleven, cuyas impresionantes bolas curvas frustraban a los bateadores, terminó su carrera con 287 victorias, tres mil 701 ponches y dos anillos de Serie Mundial, en 1979 con los Piratas de Pittsburgh y en 1987 con los Mellizos.
Pat Gillick también fue ingresado. Sus equipos impusieron récord de victorias en 20 de sus 27 temporadas como manager y avanzaron en 11 ocasiones a la postemporada. Él era manager general cuando los Azulejos ganaron la Serie Mundial en 1992 y 1993 y con los Filis en 2008.