Castella triunfa en la México; corta oreja al segundo de la tarde
HERIBERTO MURRIETA
Después de que en las dos primeras tardes de la temporada no funcionó la materia prima de los hierros titulares, al fin embistieron los toros. Como era de esperarse, procedían de una ganadería que siempre ha privilegiado la bravura como atributo principal del eje del espectáculo.
Por lo menos tres toros de Javier Sordo, casualmente los tres primeros de la función, dieron a sus lidiadores grandes posibilidades de triunfo gracias a la bravura que en distintos matices poseían. Porque si el segundo, que correspondió a un portentoso Sebastián Castella, atesoraba una bravura artística, el siguiente, que tocó a Arturo Macías, atesoraba una bravura más seria y seca, comprometedora y exigente.
Esto sin contar el ritmo del también bravo abreplaza. Aquellos tres magníficos animales fueron ovacionados al ser retirados del ruedo sus restos mortales y bien hubieran podido recibir el homenaje del arrastre lento.
Castella le cortó una merecida oreja al segundo de la función, celebrada ante una gran entrada en los tendidos numerados, en tarde por demás agradable. Ayer brilló el valor sereno, que es el valor auténtico, el que no se nota, de esta figura gala que tiene la virtud de acoplarse muy bien al tipo de embestida del toro mexicano.
También le tumbó un apéndice al quinto, un toro mucho más complicado, a base de dominarlo con su muleta mandona. Pero como hubieron protestas, se guardó la oreja en el chaleco.
Con amor propio, el fibroso Arturo Macías reapareció en la plaza de sus triunfos, aunque en esta ocasión no salió airoso y empezó a despeinarlo el viento de la intolerancia. Entre altibajos desarrolló su faena al tercero.
Hubo emocionantes pasajes de entrega y temple pero de pronto surgían enganchones que eran como grandes manchas de tinta en una cartulina. Había que poderle al toro. Por momentos lo lograba el hidrocálido pero inmediatamente después se destemplaba. En el sexto se esforzó al máximo, pero tras ponerse pesado con los aceros, escuchó un aviso y abucheos de un sector de la asamblea.
Por su parte, el michoacano Fernando Ochoa estuvo a un tris del triunfo grande con el que abrió plaza. Una faena rebosante de pases formidables, originada en su cabal entendimiento de las condiciones del toro.
Pero agregó una tanda de más y pinchó repetidamente, perdiendo una oreja de oro puro. Con catorce años de alternativa y a un paso de la consolidación definitiva, no se puede dejar escapar un triunfo de peso. Tardó en estructurar su faena al cuarto, que sin tener las cualidades de sus hermanos no resultó malo, y pasó a la enfermería por un golpazo en la mano izquierda tras haber escuchado dos avisos.
Para el próximo domingo, la empresa de Rafael Herrerías anuncia toros de Julián Hamdan para Humberto Flores, Alejandro Talavante y Mario Aguilar.