Debate por el alquiler de monumentos históricos en Italia...
EFE
La crisis económica y un marco jurídico hacen posible que en Italia prolifere el uso de los monumentos históricos, por parte de organizaciones privadas, con objetivos lúdicos, algo cada vez más criticado por organizaciones ciudadanas que pretenden acabar con esta práctica.
Una cena de gala con pasarela de moda en el Ponte Vecchio de Florencia o una fiesta en el Palacio Barberini son algunos de los ejemplos que han indignado a la opinión pública italiana.
"Es como hacer una cena en la Capilla Sextina", explicó Antonio Irlando, responsable del Observatorio de Cultura y Patrimonio, ONG que se moviliza para defender este legado.
La gota que derramó el vaso fue la celebración, el pasado fin de semana, de una cena organizada por un grupo de directivos de la compañía de seguros italiana Fondaria-Sai en la arena del propio Anfiteatro de Pompeya, construido entre los años 75-70 a.C y considerado un tesoro arqueológico enclavado en el interior del Parque Nacional del Vesubio (Nápoles).
Según Irlando, arquitecto y autor de varios libros sobre el uso del patrimonio histórico, "no se puede permitir que un grupo de personas alquilen un edificio como el anfiteatro por la irrisoria cifra de 15 mil euros (20 mil 352 dólares)".
Un monto ridículo, a su juicio, para las arcas de la Superintendencia para los Bienes Culturales de Nápoles.
"Si el gobierno local quiere aumentar sus ganancias puede llevar a cabo actuaciones culturales o representaciones históricas que den sentido a este legado de todos", aseveró Irlando.