España se consagra bicampeona de Europa en basquetbol
EFE
La selección española se proclamó campeona de Europa de baloncesto este domingo al derrotar a Francia en la final por 98-85, en un partido que convirtió en una obra de arte, que manejó a base de calidad y en el que nunca dejó margen para la reacción del rival.
España reedita la medalla de oro de hace dos años en Polonia y entra así en un lugar destacado de la historia del baloncesto.
Pese a que no comenzaron bien las cosas para la selección española, con las cuatro primeras canastas galas machacadas en el aro, por los desajustes defensivos, no cundió el nerviosismo porque un triple de Navarro y dos puntos de Pau Gasol atemperaron a los españoles.
Y un triple de Calderón, a los cinco minutos de partido, significó la primera ventaja de los españoles, que ya no dejaron de estar arriba en el marcador, aunque por escasa diferencia.
En el segundo cuarto, comenzó el festival taponador de Serge Ibaka, en pista por las dos personales pitadas a Pau Gasol. El pivote nacionalizado sembró el terror entre los franceses con ';gorros'; que repartió por doquier. Hasta cinco llevaron su firma. Rudy también despertó y con seis puntos seguidos en el ecuador del periodo elevó la renta española por encima de los diez (46-34 en el min. 16).
La selección francesa apretó los dientes y Batum, compañero de Rudy en Portland, en la NBA, le dio la réplica poniendo a su equipo por debajo de la barrera psicológica de los diez puntos. Al descanso, 50-41.
Francia estaba herida pero no muerta y cinco puntos seguidos con triple de Gelabale y canasta de Noah parecieron darle alas, pero un triple de Navarro volvió a dejar fríos a los galos, (65-54, min. 26).
A falta de dos minutos para finalizar el tercer periodo y con 69-56 en el marcador, España no consiguió sentar las bases para cerrar el partido, con dos triples fallados por Rudy y por Navarro.
Navarro y Parker seguían con su particular duelo anotador, 22 para el español y 20 para el francés, al término del tercer periodo, 75-62, tras una nueva obra de arte española, un ';alley-hoop'; entre Rudy y Llull, para enmarcar.
La selección francesa comenzó el periodo definitivo muy tocada moralmente, porque el equipo español no sólo respondió físicamente a su propuesta, sino que añadió gotas, casi chaparrones por momentos, de calidad al juego.
En el primer minuto, con dos grandes defensas y un contragolpe amplió la diferencia a 75-62. Otro golpe moral.
España sabía el guión a aplicar: Defensa, seriedad, rapidez, calidad y, sobre todo, concentración. Una zona, con la intimidación de Ibaka y Pau enfrió más a los franceses y al partido. Máxime tras una nueva diferencia máxima, 84-68 (min. 33).
El equipo español manejó los tiempos a la perfección y enfrió el partido para acabar colgándose la medalla de oro. La segunda consecutiva que le permite entrar en un lugar privilegiado de la historia.