Guillermo Rojas reconoce que estuvo cerca de dejar el automovilismo
CÉSAR HERRERA
La carrera de Memo Rojas sufrió un duro golpe en 2005, cuando se quedó sin apoyo para continuar su camino rumbo a la Fórmula Uno. La historia del flamante Tricampeón de la Grand-Am Series es de perseverancia –tal vez de ‘necedad’, como él mismo reconoce–. Se aferró a su sueño, no se soltó de él y ésa fue la clave.
Los resultados son claros. Rojas es el piloto mexicano más exitoso del último lustro. En ese lapso se convirtió en el primer volante nacional tres veces Campeón de una categoría extranjera.
Pero, como en cada historia, el pasado fue determinante para gestar el presente. Hace siete años, Memo fue el primer enviado de Escudería Telmex a Europa en busca de la F1. Y su ‘aventura’ por el Viejo Continente casi le cuesta su futuro deportivo.
"En 2004, el piloto más preparado en la escudería (con miras a la F1) era yo. Pero Europa era un territorio inexplorado, no sabíamos qué esperar”, recuerda.
"Tenía 22 años, y siendo sinceros (…)–se detiene para plantear su idea– a los 16, cuando me fui a Estados Unidos, me debí ir a Europa, pero nadie escoge cuándo llegan las oportunidades”.
Rojas corrió en la Fórmula Renault –ahora World Series– con el equipo DAMS, al mando de Eric Boullier, hoy jefe de equipo de Renault en la máxima categoría.
"Tuve podios, quedamos 11 en el campeonato, quizá no fue la mejor temporada. Fue un año difícil, yo no lo consideré tan malo, pero por algún motivo decidieron quitarme el apoyo. Ya no hubo proyecto para mí en 2005”.
Ir a Europa le costó su lugar en Escudería Telmex. Memo, sin embargo, no perdió el ánimo ni las esperanzas. Ése fue el punto de inflexión: no desistir, buscar opciones, tocar puertas, a pesar de que el tiempo empezó a correr en su contra.
"Entré en un ‘vacío’ de dos años. El primero fue muy difícil, pero seguí buscando oportunidades. Si abandonaba mi sueño y me ponía a trabajar en algo, eso significaba renunciar (…)”.
Memo siempre tuvo el apoyo incondicional de su familia, pero incluso su padre, Guillermo Rojas, una leyenda del automovilismo mexicano, le recomendó valorar otras opciones.
"Estudié Mercadotecnia, me decían ‘ponte a trabajar’, pero yo sé que eso significaba renunciar. No sé si fue por necio, pero no quise dejar mi sueño. Y la oportunidad que yo buscaba llegó”.
A finales de 2006, Luis Díaz dejó el Ganassi Racing de Grand- Am para correr con Adrián Fernández en American Le Mans. Por contrato de Ganassi con su patrocinador, Telmex, el lugar del ‘Chapu’ debía ser ocupado por otro mexicano.
La escudería recomendó a Ganassi a sus entonces pilotos Rogelio López y Carlos Pardo, fallecido hace dos años en un accidente de la NASCAR México.
"En Ganassi no estaban satisfechos con lo que habían probado con Rogelio y Carlos. Así, hablaron con Telmex para preguntar por mí”, relata Rojas. Aunque Memo ya no era parte de Escudería, Ganassi quería hacerle una prueba.
El resto es conocido. Memo se convirtió en el coequipero de Scott Pruett para la temporada 2007 de Grand-Am. En 2008 llegó el primer título. Este fin de semana sumó el tercero.
"Hubo un momento en el que pensé que todo se había terminado; pero ahora estoy viviendo el mejor momento de mi carrera. Fue una gran lección de vida”.