Las pioneras del futbol mexicano femenil: Mundial 1971
El futbol mexicano femenil ha librado una batalla desde el inicio. No fue un camino sencillo ni mucho menos cómodo. En sus primeros años tuvo que enfrentarse a la casi nula exposición mediática; los partidos se jugaban ante miradas contadas y con escasa difusión.
Pero incluso antes de eso, por allá de los noventa o inicios de los 2000, imaginar una liga profesional integrada únicamente por mujeres parecía un sueño imposible, una idea lejana que pocos se atrevían siquiera a pensar. A pesar de que México ya había participado en mundiales, muchas jugadoras tenían otros trabajos, pues el futbol no les daba para vivir. Jugaban por pasión, por amor al balón, no por estabilidad económica.
Para comenzar a hablar del futbol mexicano femenino, es necesario viajar en el tiempo hasta inicios de los años setenta. México venía de albergar una Copa del Mundo varonil en 1970 que había paralizado al país.
El ambiente futbolero estaba encendido, las tribunas vibraban y el balón dominaba las conversaciones. Un año después, en 1971, el país Azteca volvió a vestirse de gala como sede mundialista. Esta vez, sin embargo, el protagonismo sería para las mujeres. Del 15 de agosto al 5 de septiembre se disputó el mundial femenil que marcaría un antes y un después.
Aunque el torneo no fue organizado por la FIFA, sino impulsado por la Federación Internacional y Europea de Futbol Femenil (FIEFF), contó con la participación de seis selecciones: México, Dinamarca, Italia, Argentina, Francia e Inglaterra. Era un evento que, pese a no tener reconocimiento oficial, desbordaba ilusión y expectativa.
Las brillantes actuaciones del combinado nacional —conformado en su mayoría por jóvenes mexicanas— comenzaron a encender la esperanza. Partido tras partido, el equipo fue conquistando corazones y despertando un sueño colectivo: el de ver a México campeón del mundo. La escuadra Azteca se quedó a las puertas del título al caer en la final frente a Dinamarca, pero el esfuerzo fue monumental. Poco más de 100 mil espectadores presenciaron aquel subcampeonato conseguido con garra, entrega y dignidad. No fue solo una derrota; fue una declaración de que el futbol femenino tenía lugar en el país.
Esa selección de 1971 dejó nombres que se convertirían en referentes del balompié femenil mexicano: Alicia “la Pelé” Vargas, María Eugenia Rubio “la Peque”, Elsa Huerta, Martha Coronado, entre otras. La hazaña fue todavía más grande si se considera el contexto: además de enfrentar rivales en la cancha, tuvieron que lidiar con el machismo, la falta de reconocimiento y el olvido institucional. Aun así, sembraron una semilla que, aunque tardó en florecer, jamás dejó de crecer.
Pasaron los años. Exactamente 27 después de aquella gesta, en 1998, la selección femenina consiguió su primer título oficial e internacional al ganar el campeonato femenil de la CONCACAF. Fue un logro histórico que confirmó que el talento seguía ahí, esperando oportunidades.
Un año más tarde, en 1999, México tuvo su primera participación en una Copa Mundial organizada por la FIFA. El reto fue mayúsculo: Brasil, Alemania e Italia aparecieron en el camino. Aunque el equipo quedó en fase de grupos, la experiencia marcó un paso firme hacia la consolidación internacional.
Doce años después, en 2011, llegó otro momento inolvidable. La selección mexicana, liderada por la histórica Maribel Domínguez y acompañada por una joven pero ya talentosa Charlyn Corral, conquistó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos celebrados en Guadalajara.
El Estadio Omnilife fue testigo de una generación que comenzaba a exigir su espacio. Posteriormente, en 2017, el futbol mexicano femenil dio un salto trascendental con el anuncio de la creación de la Liga MX Femenil. Lo que durante décadas parecía inalcanzable finalmente se materializaba. La primera edición del certamen dejó a las Chivas de Guadalajara como campeonas, inaugurando una nueva era.
En la actualidad, la Liga MX Femenil está encabezada por grandes figuras nacionales e internacionales como Charlyn Corral, exjugadora del Real Madrid y goleadora histórica del torneo, así como Aerial Chavarin y Stephanie Ribeiro, entre otras. La competencia ha elevado su nivel y la liga se ha posicionado como una de las más importantes en América Latina. Aún persiste la lucha por la igualdad deportiva, pero los avances son innegables.
Muchas veces el reconocimiento tarda en llegar. A veces se posterga, se minimiza o se niega. Sin embargo, lo verdaderamente trascendental es la perseverancia. En el caso del futbol femenino en México, tuvieron que pasar más de cincuenta años para que las futbolistas contaran con oportunidades reales de desarrollarse a gran nivel. Poco a poco, los caminos que comenzaron a trazarse en 1971 se han ido ampliando. Hoy, cada pase, cada gol y cada estadio lleno son prueba de que aquella lucha valió la pena.
¡Abramos cancha!