Ni agua ni frío arruinan la fiesta
CÉSAR HERRERA | MELBOURNE
La mañana en Melbourne era nublada, en realidad, negra, pero nadie en la Fórmula Uno pensó en la eventual lluvia, que así como se soltó sobre el Albert Park, terminó por irse. Fue como si el agua nunca mojara. Poco importó que el día estuviera pensado a ser una calurosa jornada de otoño, recién entrado, y terminara en una fría tarde casi invernal.
Pero un aguacero o un clima poco ‘amable’ es muy poco para asustar al Gran Circo, que ya está instalado en Australia para empezar, desde hoy, el primer fin de semana de competencia de su calendario 2011.
La F1 ya se llevó una dura decepción hace unas semanas, con la cancelación del Gran Premio de Bahrein y las evidentes consecuencias económicas y de logística que provocó a sus escuderías. Así que en su visita a Oceanía, la máxima categoría tiene prevista una fiesta, que llevará a cabo sin contratiempos, sí o sí.
Y Australia tiene ‘la actitud’ necesaria. Gente en las calles hablando de la F1, propaganda por doquier, periódicos que sólo publican sobre la carrera y el ídolo local, Mark Webber. Se nota que Melbourne no quiere perder su fecha en el calendario de la competencia, como autoridades de la ciudad han insinuado desde hace meses, refiriéndo problemas económicos.
El jueves no hay actividad en pista, pero todos los pilotos y equipos ya están en el circuito, por tanto, cientos de aficionados no tuvieron problema en acudir ayer Albert Park para conseguir un autógrafo o fotografía, aunque con muy pocas posibilidades de lograrlo. Sin embargo, a pesar del clima y a pesar de que fuera del paddock la jornada fue tranquila, la F1 y Melbourne prometen tener una fiesta aquí el próximo domingo.