Troy Aikman: por amor al juego
¿Saben por qué el Texas Stadium no contaba con techo? La versión oficial es por una falla estructural en su diseño original, pero a mí me gusta más la versión romántica del juego. Ese gran hoy en la parte alta del recinto era para que Dios pudiera presenciar a los Dallas Cowboys de Roger Staubach y Tom Landry apabullar a todos en la liga; aunque ese dominio acabó.
Muchas cosas pasaron los Vaqueros en la década de los 80, pero la más importante fue la compra por parte de Jerry Jones en 1989. El magnate petrolero cumplió su sueño, pero comenzó a romper los de los aficionados de Dallas. La primera gran decisión fue el despido de Landry, para darle paso a Jimmy Johnson, y con él llegaron las estrellas.
Una nueva era se forjó en Dallas, con una gran selección que sacudió toda la NFL. El primer golpe en la mesa de los Cowboys fue en Draft de 1989, cuando el entrenador en jefe y el dueño -que también es gerente general- eligieron con el pick número uno a un hombre que redefinió la historia de la Estrella Solitaria: Troy Aikman.
Troy era la definición perfecta de lo que era ser un mariscal de campo, aunque sin el arquetipo de la actitud fanfarrona. A diferencia de lo que se pensaba de ese rubio que portó con soltura el número ocho en la espalda y pecho, Aikman era serio, por no decir retraído, lo que le ganó bastantes enemigos en su primera temporada al frente de la ofensiva de los Cowboys.
Ese año de 1989 fue una prueba pero Troy, quien jugó 11 juegos y no ganó ni uno; Steve Walsh consiguió la única victoria para los Dallas Cowboys en dicha temporada -marca de 1-15-. Las críticas llegaron, no era para menos, pero Aikman y un excelente draft por parte de la gerencia comenzaron a dar frutos.
¿Cómo se comenzó a forjar la leyenda?
Como si de un sacrificio se tratase, los Dallas Cowboys decidieron intercambiar el que en ese entonces era su mejor jugador: Herschel Walker. Ese 1989 fue un año lleno de sorpresas, aunque nadie esperaba ese movimiento, que aunque fue duramente criticado, le otorgó seis jugadores y seis selecciones de draft.
Después de esa aparatosa campaña, los Cowboys tomaron en la primera ronda del Draft a Emmitt Smith, quien también se terminó por convertir en otra leyenda del juego. Pero volvamos a la historia de Troy, ¿no? El mariscal de campo comenzó a mejorar su desempeño, aunque muchos lo empezaron a catalogar de sobrevalorado, muchos menos la gente de Dallas.
Con Troy en los controles, Dios volvió a mirar al Texas Stadium y logró presenciar otra dinastía por parte de los Cowboys, con tres triunfos en el Super Bowl. Sin embargo, como toda batalla, los golpes comenzaron a dejar achaques en el cuerpo de Aikman, principalmente las conmociones cerebrales.
Por amor al juego
Troy Aikman era la cabeza de los Trillizos -él, Smith e Irvin-, además de ser custodiado por una línea de absoluto poder, con nombres como Daryl Johnston, Jay Novacek, Nate Newton, Mark Stepnoski y Norv Turner, que protegieron a su mariscal de campo en muchas ocasiones; aunque no salió limpio de todas.
En una de esas ocasiones que no pudo ser arropado del todo por sus compañeros, fue en el Juego de Campeonato de la Conferencia Nacional de 1994, ante los San Francisco 49ers. Troy sufrió un duro golpe de la rodilla de Dennis Brown, lo que lo obligó a abandonar el partido. Años después, ya en el retiro, el mariscal de campo comentó que no recuerda nada de aquel encuentro, pero que sin dudarlo volvería, todo por amor al juego.
Después de la Temporada del 2000, Troy anunció su retiro, en una rueda de prensa que será recordada por su amor más grande: el futbol americano. "Uno mira y piensa que el tiempo de uno nunca va a llegar. Y el mío ha llegado. Sé que es una decisión correcta. Sé que es lo correcto para mí, debido a mi salud, las conmociones y los problemas con la espalda que he tenido. Voy a extrañar la camaradería con mis compañeros de equipo. También voy a extrañar los vestuarios después de un partido importante".