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Opinión

Alejandro Molina Bortoni

Experto en psicología y desarrollo humano que trabajó con la Selección Mexicana durante el proceso de Ricardo La Volpe. Molina llevará los lectores todo lo relacionado a la psicología y el deporte.

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2021-11-18 | ALEJANDRO MOLINA
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El pasado viernes volvimos a perder con Estados Unidos, 2-0 en el TQL Stadium, en Cincinnati. Antes, fuimos derrotados en las Finales del Concacaf Nations League y la Copa Oro en el verano pasado.

Son tres las derrotas consecutivas que, tratándose de un Clásico, significa mucho para los seguidores del Tri.

Estados Unidos representa una rivalidad de especial importancia por ser nuestro vecino y por la relación estrecha que tenemos con ellos. Al respecto, el técnico Gerardo Martino declaró en conferencia de prensa: “No es una cuestión de perder tres partidos contra Estados Unidos, la situación es poder seguir recuperándonos en la Eliminatoria, no es un enfrentamiento personal contra Estados Unidos”. En la perspectiva mundialista me parece que tiene razón, pero en lo que implica perder con este acérrimo rival, para nosotros, los mexicanos, tiene un significado mucho más profundo.

Agreguemos de forma paralela el caso de Canadá, que el martes pasado hace historia con una primera victoria en más de 20 años. Lo que no debe tampoco pasar desapercibido y debe generar un profundo análisis de la situación del Tri.

Sigamos con el análisis de Estado Unidos. Cuando un equipo al que normalmente superabas, te gana tres veces puedes pasarlo por alto. O ellos están haciendo algo mejor o en algo estamos fallando nosotros. Estas derrotas nos alertan sobre la necesidad de un cambio inmediato.

¿Por qué nos cala tanto perder con Estados Unidos? Entre otras cosas, porque se trata de una potencia mundial a la que tradicionalmente le ganábamos al menos en eso. No podemos perder de vista la situación de todos los inmigrantes que han luchado por décadas en aquel país y que desde abajo van forjando un camino para salir adelante.

Esos son los que llenan los estadios y apoyan incondicionalmente a nuestra selección. A esas personas son a los que se deben los jugadores, el cuerpo técnico y los líderes de la Federación cuando nos enfrentamos. Por ello es que resulta de especial importancia. Aclaro que cuando hablo de los vecinos como potencia mundial, no asumo que son mejores que nosotros en todos los aspectos. Soy orgullosamente mexicano y son muchos los valores familiares, la historia, la riqueza cultural y nuestras actitudes solidarias que nos distinguen de tantos pueblos. Sin embargo, el futbol, es muy importante para nosotros y si en eso habíamos sido superiores, debemos exigirnos más.

Cuando perdamos consistentemente contra algún oponente en cualquier arena, no lo pasemos por alto, hagamos un profundo análisis e iniciemos por reconocer que requerimos de un cambio inmediato. No nos conformemos con ganarles a otros. Siempre hay un equipo que nos reta de manera especial, por eso a ese tipo de contiendas de les llama Clásicos, por la tradición histórica, la rivalidad que se tiene y la importancia que los seguidores o el país les den.

Estimados lectores y lectoras, asumamos la derrota y la superioridad temporal de un contrario. Ese es el primer paso para iniciar un cambio en la estrategia que hemos utilizado. El restarle importancia no abonará nada bueno, es importante retarnos y prepararnos para nuevos duelos y superar el nivel que se tenía.

Venga Tri, venga México, no abandonemos la lucha, queremos más.

“Revitalízate, vuelve a la esencia de lo que te da el éxito”.

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