Edson Álvarez: crecer no siempre es ir hacia arriba

María del Mar Salinas

Con más de 20 años de experiencia en comunicación estratégica, actualmente se desempeña como coach ejecutivo y de vida, abordando cada situación con empatía y desde diferentes perspectivas.

Edson Álvarez
Edson Álvarez | MEXSPORT

María del Mar Salinas

Con más de 20 años de experiencia en comunicación estratégica, actualmente se desempeña como coach ejecutivo y de vida, abordando cada situación con empatía y desde diferentes perspectivas.

Uno de los mexicanos más exitosos en Europa se quedó sin jugar los últimos cuatro partidos del 2025 en su actual equipo, el Fenerbahçe, por lesión, y se rumora que el equipo no está considerando el traspaso del jugador y que el Ajax lo quiere de regreso a sus filas.

¿Qué significa regresar? ¿Es un fracaso, un retroceso o un repliegue?

Su historia parece un sueño hecho realidad, a los 16 se prueba con el América y queda en la categoría Sub-17, dos años más tarde comienza a ser convocado por el primer equipo, dirigido por Nacho Ambriz. La Volpe lo debuta en la Liga MX a los 19 años. Poco más de seis meses después el club neerlandés AFC Ajax llega a un acuerdo con el América, y comienza su vida en Europa, de ahí al West Ham en 2023, convirtiéndose en el cuarto mexicano en jugar para ellos y en agosto del año pasado fue prestado con opción a compra al Fenerbahçe.

Debutó con el Tri en 2017 y fue parte de los Mundiales de 2018 y 2022; fue elegido el mejor jugador de la Copa Oro 2023.

Su posible regreso al equipo de Ámsterdam se podría ver como un retroceso en su carrera, sin embargo, el crecimiento no siempre es para arriba y tampoco se aprecia a simple vista.

La historia de Edson no fue cuestión de suerte y talento, el defensa conoció la derrota, de tal forma que no quería seguir adelante, creía que el destino no le tenía un futuro brillante en el mundo del futbol.

A la corta edad de 14 años, y antes de que toda su historia de éxito comenzara, estuvo en las filas del Pachuca, quienes lo rechazaron por su baja estatura. Era su fin, ya no quería saber nada, tal vez su destino era ser un niño más que tuvo el sueño guajiro de ser futbolista, sin embargo, su familia lo convenció de volver a intentarlo, de darse a sí mismo una segunda oportunidad, el resto ya se los conté.

¿Y qué tiene que ver esta anécdota con toda su historia? Todo. Ese joven aprendió a no darse por vencido, entendió que quien primero te debe dar una segunda oportunidad eres tú mismo, que el trabajo duro, la constancia, la disciplina y sí, el desearlo con todas tus fuerzas y con cada célula de tu cuerpo sirve para cumplir los sueños.

Hoy vemos en cada una de sus decisiones a ese joven que, a punto de tirar la toalla, tuvo el impulso de volver a intentarlo y de no desistir de lo que realmente desea.

Rechazó los millones de Tigres para quedarse en Europa y ahora, con la probabilidad de regresar al equipo que le dio la oportunidad en ese continente, donde brilló con todo su esplendor, no es un retroceso, no es un fracaso, es regresar a un lugar conocido, donde se siente pleno, completo y seguro. Donde lo que importa es lo que él quiere como persona y como jugador… y eso va más allá de los millones.

Cuando silencias el ruido exterior, ignoras las expectativas ajenas y te concentras en sentir lo que te hace bien, es cuando creces por dentro y no hacia arriba, es cuando eres auténtico y fluyes con tu verdadero destino.

Te recomendamos