Al pollo le tocó pagar los pecados...
REDACCIÓN RÉCORD
El ritual judío ancestral del Kapparot se realizó en barrios de Jerusalén, Israel, como paso previo a la conmemoración -al día siguiente- del Día de la Expiación.
Consiste en tomar un ave blanca viva (gallo para los hombres, gallina para las mujeres; nunca palomas), que toma el lugar del devoto, convirtiéndose así en un ‘vaso religioso’ y cuyo sacrificio permite crear un vínculo entre él y los poderes invisibles.
Fuertemente rechazado también por algunos rabinos, en otras comunidades el pollo puede ser sustituido por tres monedas, que luego deben ser dadas a la caridad.
Mientras el ave o monedas estén sobre la cabeza del devoto se recita tres veces: Este es mi cambio, este es mi sustituto, esta es mi expiación. (Este gallo (gallina) va a ir a su muerte / Este dinero se destinará a la caridad), mientras que entre yo a proceder a una buena y larga vida y de la paz.