Ali, un ser humano ‘sui géneris’
La rica historia universal del pugilato que trasciende nos ha mostrado a seres humanos de excepción, ellos con base a dolor y entrega, tras su partida a la galaxia de los inmortales, los colocan en el nicho de los monarca más grandes de la historia, como Cassius Clay, el cual buscaba la tranquilidad en las madrugadas.
De principio a fin
Hurgar en la colorida historia de Cassius Clay, nombre original, y posteriormente Muhammad Ali, en su tránsito brillante hacia la inmortalidad, de menos a más, en el boxeo más exigido del mundo, construyó y edificó una etapa de odio y admiración.
Poco a poco en el boxeo fue siendo arquitecto de una personalidad que, quiérase o no, era imposible de soslayar. Los historiadores estadounidenses lo ubicaron como el más grande, debido a su incomparable técnica y su extroversión singular, incluso, muchos especialistas en algunos artículos lo comparaban con el ‘Conejo’ Floyd Patterson, buen ser humano y gran campeón.
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