América, en el mundo del Piojo
En tiempos de contradicciones, el América tiene una distinta cada día.
El exentrenador dice una cosa y el recientemente nombrado entrenador dice otra. ¿Cuál es la verdad? ¿Tiene el América equipo y sobre todo el material humano para competir por el campeonato? ¿Esos mismos jugadores más, por supuesto, los que se recuperan de lesiones y castigos, pueden colocar al club al nivel del campeón Chivas?
Ricardo La Volpe dice que no. Miguel Herrera dice que sí.
Ello no quiere decir que el América se quede con las manos vacías en el Draft que comienza hoy en Cancún, pero el propio Herrera es claro y conciso sobre el asunto: “Tenemos un tema económico que nos detiene”. América vive en los días donde Televisa cuida cada centavo de sus operaciones y se mantiene alerta de sus acciones en la bolsa.
Se acabaron los tiempos de ‘bonanza’ y ‘despilfarro’. El equipo tiene hoy un presupuesto y debe basarse en él, con lo cual tiene, en apariencia, cierta desventaja con respecto a otros clubes como Tigres, Rayados, Cruz Azul o el propio Chivas.
Entre otras cosas, el Piojo ha regresado a Coapa porque a diferencia de otros entrenadores sabe hacer “mucho con poco” y entiende, quizá mejor que nadie, cómo sacar el mayor provecho a futbolistas que no parecen tener ni el nombre ni las condiciones para vestir la camiseta de un club de las dimensiones del América.
Herrera, además, distrae las carencias del América -como lo hizo en su primera época- con una garra, entrega y valor en la cancha que hacen olvidar las penurias del equipo. El único campeonato de Liga que el Piojo ganó con el América, ese que lo encumbró para siempre en el americanismo -la lluviosa noche del 26 de mayo del año 2013- lo obtuvo con más músculo, espíritu y corazón que con futbol.
Marchesín, Goltz, Paul Aguilar, William Da Silva, Guerrero, Edson Álvarez, Cecilio Domínguez, Renato Ibarra, Carlos Darwin Quintero, Silvio Romero y hasta el juvenil Diego Lainez. Si la memoria no me falla, incluso antes de las lesiones del ecuatoriano Ibarra, del colombiano Quintero, del paraguayo Domínguez y también de la sanción al defensor guaraní Pablo Aguilar, el América despertaba dudas e inconsistencias sobre la cancha de juego.
La Volpe hizo un gran esfuerzo y recibió elogios por sostener a este equipo ‘a flote’ a pesar de que muchas veces mostraba incompetencia y un estilo poco agraciado para la exigente tribuna americanista.
El Piojo está de regreso y difícilmente el América tendrá una figura de mayor peso que él; se habla de Guido Rodríguez, el mediocampista argentino del Tijuana, o de Luis Reyes, el defensor del Atlas que ha sido llamado últimamente a la Selección Nacional, pero el América sigue buscando algo que no tiene.
Históricamente, éstos siempre eran días de esperanza y de sueños para el americanismo. Había que ver que traía desde Sudamérica Panchito Hernández y en épocas más frecuentes, había espacio para jugadores veteranos caros -Zamorano, ‘Piojo’ López- y para otros que habían tenido cierto éxito y resonancia en la liga local -el caso de Salvador Cabañas y el propio Oribe Peralta-.
Hoy, el América parece mucho más ocupado en adoptar o readoptar pronto el estilo donde más cómodo se ha sentido en la última época: el estilo del ‘Piojo’ Miguel Herrera.