América no repetirá el 'error Ambriz'
Es el fin de una era. Y no es por Nacho. Es porque se acabó la paciencia en América. Tardó en agotarse. Por primera vez en casi cinco años, en los que Ricardo Peláez se ha convertido en cara y piloto de las Águilas, se corta un proceso a la mitad de un torneo. Lo que no había pasado. El dueño de los de Coapa tuvo que dar el manotazo en la mesa.
La decisión se debió tomar desde diciembre pasado. El día 13 para ser exacto, cuando el América quedó eliminado del Mundial de Clubes, haciendo el ridículo en las narices del jefe en Japón. Pero la directiva lo convenció de darle continuidad al proyecto. Era la fórmula que le había dado más gloria a las Águilas. Pasaron meses y nada. Algunos ‘placebos’, como el de la remontada en el Azul, números estables y un título de Concacaf. Ni con eso, la afición estaba contenta con Ignacio Ambriz.
La resolución tuvo que venir del dueño del equipo, quien desde Miami, cansado de no ver la grandeza de su club reflejada en la cancha, hizo la llamada este domingo temprano para cambiar todos los planes. Y no hay técnico. Hasta hoy se define, después de mucho cabildeo el fin de semana. La idea es que lo presenten este miércoles.
Tengo que recordar en esta columna que no es Peláez quien toma las decisiones sólo en el América. La afición y algunos periodistas le siguen achacando a Ricardo todo lo malo que sucede en Coapa, todo porque es quien sale a dar la cara. Hay que recordar que también está José Romano, quien defendió a Ambriz en las últimas.
El anuncio de la llegada de Nacho como timonel de las Águilas agradó a muy pocos. Con su cese, el americanismo ahora sí festeja, pues al fin viene un cambio. Ahora, el técnico que se siente en el banquillo de Coapa debe tener los blasones necesarios para encarar el Centenario. Ahí la tarea titánica, encontrar a un estratega de esta categoría, algo que en México escasea.
América ya no se puede equivocar. Así va la cosa: Aguirre no desea volver a dirigir en México, ya se lo dijo a Azcárraga, quien sí lo quiere; La Volpe y Romano están a una llamada, a la orden en cuanto los busquen; no han contactado a Reinoso ni a Ortega o Almirón, mucho menos al Negro Santos; Caixinha tampoco es del agrado de Peláez.
Y así vamos reduciendo opciones. Hoy me quedo con dos de todo lo que escuché ayer entre llamadas y mensajes de Whatsapp: Manuel Lapuente, a quien le gustaría volver y Ricardo lo conoce muy bien, y el Potro Gutiérrez, quien quiere ir a la Selección, pero la oferta de un club como América lo puede convencer.
Pero, como comenté ayer en Twitter y lo hago hoy en esta columna, la decisión fue intempestiva y la directiva trabaja hoy sobre las rodillas para no equivocarse esta vez en el técnico. Esperemos que así sea.