Anfiteatro
Se nos fue la Jornada 3 del campeonato y fiel a una historia de incertidumbre y desmedido delirio, muchos de los resultados que se dieron rozaron la incredulidad.
En México la imposibilidad de cordura en los resultados jornada a jornada se utiliza como atractivo, ni cerca considero lo anterior como un valioso activo, pero se habla con suma presunción de paridad, cuando a mi entender el que cualquiera le gane a cualquiera es una fehaciente muestra de inconsistencia. Por otro lado, la NFL -y desde ningún punto de vista pretendo comparar este deporte con el futbol mexicano, soy inconsciente, pero no tanto, y aparte soy un simple aficionado de sofá-, nos vuelve a regalar otra hermosa y contundente historia de consistencia.
Los Patriotas de Nueva Inglaterra arriban por novena ocasión a un Super Bowl, y qué decir de ustedes Tom Brady y Bill Belichick, que llegan por séptima ocasión al partido de los sueños. Y lo consiguen en una Liga en la que sí existe paridad, tope salarial, en donde la mayoría de las organizaciones poseen sólidas estructuras deportivas y administrativas, en donde no existen franquicias emergentes, y en donde la exigencia es mayúscula para cada elemento que conforma cada entidad. En la NFL sí se tiene un equilibrio latente y patente. Por más que las dos Finales de Conferencia hayan sido resueltas con cierta facilidad, la competencia en esta Liga es brutal, y no ahondo en el tema espectáculo, porque en ese rubro aplastan, en el entendido que el formato de la disciplina ayuda para muchas cuestiones comerciales.
Pero regresando a nuestra linda Liga de futbol, resulta desquiciante lo volátil que es semana a semana. Recuerdo tus palabras, Marcelo Bielsa, cuando te preguntaban sobre el campeonato mexicano y su estabilidad, y decías que si un equipo no era capaz de mostrar continuidad en su juego ni siquiera durante un tiempo, cómo podríamos esperar que el nivel de la Liga se mantuviera en una razonable franja de calidad.
Intentando relacionar lo anterior con la jornada que acaba de pasar, profundicemos en algunos partidos. Toluca versus Jaguares: el club del Estado de México, un todopoderoso, bien reforzado con un muy buen inicio, sucumbió ante una organización que vive penando dentro, y sobre todo, fuera de las canchas. Perder un duelo es parte inherente de éste y cualquier deporte, lo que es inaceptable fue la apatía mostrada por los de rojo. En el horizonte percibieron a un oponente debilitado y se relajaron hasta el punto de no haber podido salir del pantano.
León contra Pumas: los de verde venían de ganar de visita ante Necaxa, eran favoritos, y durante pasajes del juego así lo manifestaron, tanto que tuvieron cerca de cuatro mano a mano contra ti, Alejandro Palacios. Tú, Carlos Peña, en un par de ocasiones y tú, Mauro Boselli, una más, se presentaron en las narices del portero universitario definiendo muy mal.
Fallar goles cantados no es para llevar al patíbulo a nadie, pero que erren ustedes dos desvaría la prudencia y la realidad. El porcentaje en nuestra nación entre las oportunidades manifiestas de gol que se engendran y los goles anotados es irrisoria a la baja, porcentaje que en otras parte del orbe, sobre todo en Europa, es casi a la par.
Alguna ocasión el mejor directivo de la historia de este deporte, que para mí fuiste tú Guillermo Aguilar Álvarez, dijiste que para meter un gol en el futbol mexicano por lo menos se debían generar tres acciones claras de gol; penosamente creo que ahora se necesitan crear aún más. Pumas, por segundo partido consecutivo, abrazado a la fortuna, ganó con un gol de ventaja, cuando se tuvo que haber comido por lo menos tres ante Cruz Azul y otros tres ante León, otro grosero despropósito en concordancia con lo que debería ser, haciéndonos imaginar sucesos que no son tangibles.
Por último, Tigres chocó contra el América: ante todo debemos reconocer que se empieza a gestar un cruce de prosapia. No estoy cierto que sea un clásico, pero observar a estos dos enfrentarse en combate viene resultando sumamente atractivo, sea uno fanático o no de este par de agrupaciones. Tigres tropezó ante Atlas la semana anterior ya con su once tipo, el cual repitió ante los americanistas. Por momentos parecieron de distintas categorías, máxime en la zona defensiva del América, que montaron una colosal fiesta. Ahora resulta que se empieza a culparte, Agustín Marchesín, de los múltiples goles que recibes. Creo que ninguno de los seis goles que tienes en tu maleta fueron responsabilidad tuya. Los de Coapa defienden muy mal sin la pelota, y eso no es culpa del portero, no me parece tan complejo de entender. Tu América, Ricardo La Volpe, que no es tan tu América acorde a tus declaraciones sobre la falta de materia prima para implementar tu estilo e ideas, si bien entró en una época de recesión en el tema de los dineros y presupuestos, posee un digno plantel, cosa que hasta el momento no han podido exhibir con frecuencia.
Mi intención es exponer lo vacilante que es el futbol mexicano cada ocho días, cada vez que vamos al estadio, o nos ponemos enfrente de un televisor o aparato radiofónico, y la pelota rueda. No sabemos qué carajo va a suceder. Comprendo que la incertidumbre en ocasiones es seductora y necesaria, pero el abuso de la misma no le hace bien a nadie. No me gusta, ni sé, ni suelo apostar, pero sin duda quien lo haga en el futbol mexicano y sus partidos, confirma la leyenda de que la casa siempre gana.