Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora! Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora!

Arroyo hace los goles del deseo

FELIPE MORALES Arroyo hace los goles del deseo

América a veces gana los partidos, descansado en el recuerdo de los goles de Cuauhtémoc. Cuando el ejercicio de las voluntades actuales es discordante, aparece, galopante, la estampa estilizada de Luis Roberto Alves ‘Zague’; si las cosas no andan, Enrique Borja vuelve a hacer goles inimaginables. Las Águilas conservan el deber de la memoria. En el festejo de su Centenario, vencieron a Xolos instalados en el pasado. El triunfo de ayer fue también de la nostalgia del ‘Pata Bendita’, que ayer le prestó su suerte a Michael Arroyo…

Porque donde hay una pelota parada, con la trama tensada, Michael tiene una anotación pactada. Arroyo hace los goles del deseo. Entre más se quieren, más los logra. Y así, en esa improbabilidad, fue como con un disparo, ligeramente desviado, hizo de su envío el primer gol del nuevo siglo.

Y entonces, jugó también en presente. Ese que no entiende y que no ha aprendido del ayer. Miguel Herrera fue expulsado. Y no. Ricardo La Volpe no lo volteó ni a ver. Ni antes, ni durante, ni después. El ‘Bigotón’ y el ‘Piojo’ no se saludaron, ni se despidieron. Solo manotearon, chiflaron, ordenaron y se ignoraron. Fueron, en consecuencia, alumnos de la misma escuela, sin maestros…

Xolos y Avilés Hurtado fueron un ciclón amainado por un Moisés Muñóz, que impidió con las piernas lo que los guantes no pudieron, con barridas acrobáticas. Caraglio fue la demostración de la descalibración de los envíos y Tijuana fue más, aunque al final haya sido menos…

El América fue la opacidad multiplicada desde su raquítico mosaico en las tribunas y su nuevo himno, mitad inspiración mitad plagio al Sevilla, que tuvo ecos en el vacío de los oídos sordos del aficionado incumplido. Su futbol fue eso. La palidez de su uniforme. Pero ganó. Y eso no es otra cosa que un susurro en el oído que electriza la piel. Aprender a ganar sufriendo, también es ganar. 

Eso se sabría después, cuando se confirmó que los azulcrema le desbarataron el invicto de diez partidos al equipo fronterizo. 

Herrera negó ser discípulo de La Volpe; uno sacrificó a Dayro Moreno y el otro a Oribe Peralta; si las escuelas ofensivas entregan certificados y diplomas, ayer los dueños de la pizarra reprobaron la materia de la ofensividad y de las bromas de pelota, porque el futbol vivió y murió en el fango del medio campo.

Hasta que apareció lo que hoy también es un recuerdo inmaculado. Michael Arroyo hizo un gol memorable, no tanto por su manufactura, sino por su inconmensurable forma de anotar sin invitación y sin tocar la puerta. Al final, se concluyó, que aunque se empeñen en no querer, las Águilas vencen, hasta de rebote…