Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora! Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora!

Azteca no es dueño del Puebla, pero casi

Columna El Franco 07-07-2017

Aquí ando de metiche en viernes para exponer todo lo que sucede con el Puebla, el lodazal que aún traen los López Chargoy y cómo le entró TV Azteca al rescate.

Los López Chargoy mintieron

La FMF ya se hartó. Primero, la famosa fianza que dejaron los López Chargoy para que Puebla pudiera negociar, falló, fue puro humo. Me cuentan que involucraba terrenos y un hotel en Playa del Carmen, y ¿qué creen? Pues que resultó que ya había pasado a manos de otro propietario, la afianzadora los cachó en la movida, se irá contra los empresarios poblanos y avisó a la FMF que no sirve.

Así que como no tenían cómo garantizar los pagos, desde Toluca, la Femexfut de plano decidió ‘decomisarles’ el club, o como dicen en mi colonia, ‘abrirlos’ ya de la Liga MX. Para eso entró TV Azteca, un dueño de “gestión ejemplar”, como le gusta decir a don Decio, Bonilla y compañía. A los propietarios se les explicará oficialmente cómo va el rollo en la siguiente Asamblea, pero, obviamente, como ustedes, yo y hasta mi tía abuela ya sabemos, no se hará público, como sucede en estos casos espinosos, se mantendrá en lo ‘oscurito’. Pero yo les cuento, no se preocupen.

Control total, casi como dueño

Azteca ya metió mano hasta el corazón del equipo poblano, tiene dominio absoluto. Resulta que los dos personajes que mandaron a Puebla desde las oficinas del Ajusco, Pablo Boy (quien viene de Morelia) y el Rambo Sosa (quien trabajaba con el hijo de Gustavo Guzmán, mandamás del Atlas), tienen ya control total, es decir, no pueden hacer nada ni Carlos López en lo administrativo ni Walter Fleita en lo deportivo sin que lo autorice alguno de este par. Es decir, no hay papel que valga como contrato con nadie si no está la firma de Boy, ni hay decisión válida que no pase por el Rambo.

Es casi como si Azteca fuera dueña del club, pero no. La televisora no quiere tener más equipos (si de por sí no puede deshacerse aún de Monarcas), sólo está administrando. Usted pensará: ‘Qué buena onda’. Pues sí, pero no tanto. Me explico.

De lo positivo, me cuentan como ejemplo, son los nuevos contratos con los futbolistas, igualitos a los de Morelia o Atlas, con sueldo pactado a ‘11 meses’ y pagado puntual, cada quincena. En eso no fallan. Ya no habrá adeudos, pues.

Peeeeeero, ahí les va lo que se pretende: buscan limpiar al club (prometo el siguiente martes detallar las broncas que tiene, sólo necesito comprobar unos ‘temitas’ con mi amiguita Dolores); después, pues se podrá vender al equipo, ahora sí a aquel grupo de empresarios locales con apoyo de los políticos en el poder estatal, y entonces sí, de esa venta una gran parte le tocará a Azteca por hacer toda esta chamba. Así que luce benéfico para la Liga, pero no es sólo de buen corazón.

El cuñado incómodo de Juárez

Les cuento del personaje que le está haciendo la vida de cuadritos a Cirilo, como a otros jugadores, y qué directivos como el ‘Mirrey’ Higuera salieron a defender.

Resulta que Álvaro Navarro, vicepresidente deportivo del FC Juárez, es cuñado de Alejandra de la Vega, empresaria prominente del norte, jerarca de Bravos, quien al tener encomienda del gobernador de Chihuahua, optó por dejar al equipo en manos de ‘Avaro’ (como le dicen quienes han hecho tratos futboleros con él). ¿El resultado? Ha hecho y deshecho a placer, es patriarca absoluto, señor feudal, y no hay quién le diga que no.

Don ‘Avaro’ se adueñó de los Bravos por su situación sentimental, pues resulta que no anda bien con su aún esposa, hermana de la dueña del club; me cuentan que existe un contrato que especifica que si el matrimonio se rompe antes de que sus hijas cumplan la mayoría de edad, la familia De la Vega tendría que indemnizar con fuerte cantidad al directivo. Así que, mientras eso pasa, lo mandaron al equipo, a que se mantenga ocupado y siga manteniendo la casa.

Y de Cirilo, me dicen que fue otra víctima de Navarro, cuya palabra vale lo que un billete de 300 pesos.