Bad Bunny en el Super Bowl: palmeras vivientes, miles de fuegos artificiales y un esfuerzo sobrehumano
El show de medio tiempo del Super Bowl LX protagonizado por Bad Bunny fue una de las producciones más ambiciosas que se han visto en el Gran Juego. No solo por los casi 10 mil efectos de pirotecnia, sino porque el campo se convirtió literalmente en Puerto Rico... con casi 400 humanos disfrazados de plantas.
“Estamos en un frenesí de un mundo ahora en cuanto a los negocios del espectáculo, donde todo el mundo sabe que los artistas pueden lograr grandes cosas”, dijo Bruce Rodgers, productor veterano del evento, quien convirtió el césped natural del Levi's Stadium en una jungla viva sin romper una sola brizna.
Un estadio convertido en Puerto Rico
Y es que el plan de Benito era claro: quería que el estadio se sintiera como su casa. “Quería transformar el campo del estadio Levi's en su hogar en Puerto Rico”, revelaron los productores del show.
Para cumplirlo, no podían meter más de 25 carritos al campo. ¿La solución? Más de 380 personas disfrazadas como caña de azúcar, palmeras y pasto gigante. A eso se sumaron cameos de Pedro Pascal, Cardi B y Karol G, una boda real en pleno show, y una Lady Gaga como invitada sorpresa que interpretó “Die With a Smile”.
Pirotecnia y visuales de medio tiempo
La pirotecnia tampoco se quedó atrás: 9,852 efectos visuales, incluyendo humo de colores, fuegos artificiales y enormes banderas puertorriqueñas iluminaron el cielo en el cierre. "Somos un signo de exclamación para una actuación", explicó Bob Ross, consultor de efectos especiales.
El momento más emotivo fue el cierre, cuando Bad Bunny cruzó la zona de anotación con un balón mientras detrás suyo desfilaban banderas de toda América y en la pantalla se leía: “Lo único más poderoso que el odio es el amor”.
“Conecta los aspectos musicales y deportivos. Está diciendo: ‘Todos somos iguales, y todos estamos juntos en este viaje’”, concluyó Shelley Rodgers, directora de arte.
Por cierto, toda esta mega producción apenas tuvo semanas de preparación. “Fue muy dramático e intenso”, confesó Bruce Rodgers. Pero quedó claro que valió la pena cada segundo.