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Bajo ultimátum...

Columna David Faitelson 09-09-2016

Puede que Juan Carlos Osorio no lo sepa, pero lamentablemente, ha entrado en la inercia o en la vorágine del futbol mexicano y de las Selecciones Nacionales. El colombiano tiene un ‘ultimátum’. Tiene dos juegos, dos ‘peligrosas’ visitas para convencer a los que mandan de que puede llegar a Rusia 2018.  

Desde la campaña del ‘Güero’ Burillo para deshacerse de Bora Milutinovic antes del Mundial de 1998, y hasta la dramática decisión de Justino Compeán sobre el ‘Chepo’ de la Torre durante la eliminatoria mundialista de hace un par de años, casi siempre hay un denominador en común cuando el futbol mexicano decide ‘romper’ el ciclo de un entrenador: el peligro de que atente contra la integridad económica de la industria futbolística. Para entenderlo claro: cuando ese entrenador pone en riesgo el negocio, el dinero, su sentencia esta firmada. 

Hasta ahora, Juan Carlos Osorio no lo ha hecho y ello le dará un crédito, al menos hasta el ya inminente mes de noviembre, cuando arranque el Hexagonal, con dos visitas que sacan ‘chispas’ (Estados Unidos y Panamá) y que, con el nivel que ha mostrado la Selección Mexicana hoy, tendrá que competir y batallar en serio para obtener los resultados. 

La ‘bondad’ (por llamarle así) del área de la Concacaf le permite a México muchas cosas. Aún una Selección incierta, que no encuentra condiciones para jugar bien, que no parece convencida de lo que pretende el entrenador, que cuenta con jugadores cuyo nivel de juego y compromiso de entrega atraviesan por serias dudas, puede subsistir en la competencia que propone la zona futbolística. El México del Hexagonal pasado hizo hasta lo imposible por quedar eliminado del Mundial del 2014. A pesar de México y de su futbol, México y su futbol fueron a la justa de Brasil. 

Como siempre, no ayuda el clima externo. Los rumores sobre Marcelo Bielsa pueden tener cierta realidad, pero lo único que hacen es presionar más a Osorio y a sus futbolistas. Y las declaraciones, irresponsables diría yo, del exentrenador Miguel Herrera tampoco colaboran para darle certeza a este momento. Herrera parece en campaña (al estilo Donald Trump, respetando las diferencias, por supuesto) y dejando en claro que estaría listo para un eventual regreso al banquillo de la Selección. Pero hace un par de noches, escuché algo peor que lo de Herrera. Escuché a Jorge Vergara, el dueño de Chivas, decir en el programa Futbol Picante de ESPN que “la Selección estaría mejor con el Piojo en el timón”. Y puede que tenga razón, no lo sé, pero no es responsable de su parte decirlo. Hay un tema de valores, de educación, de ética, que el propietario del Guadalajara tiene y tendría que cuidar.

Sigo pensando que la continuidad es un ejercicio al que el futbol mexicano y la Selección en específico ha recurrido poco. Desde Ricardo La Volpe, no hay un entrenador que cumpla el ciclo. No creo que toda la culpa del momento que vive la Selección sea de Osorio. Hay una compartición de responsabilidades y de compromisos. El futbolista mexicano no está rindiendo lo se espera de él. Hay cierta apatía y desgano de algunos elementos que están en Europa por la Selección Nacional. Los primeros efectos de una Liga extranjerizada podrían estar afectando ya a la Selección. Y el manejo del mismo grupo que históricamente ha controlado a la Selección sigue siendo una conducción apegada a cuestiones económicas, al negocio, más que a la parte deportiva. 

Creo que Juan Carlos Osorio tiene un ultimátum. Debe sacar puntos y cambiar el rostro del equipo de dos ‘aduanas’ complicadas: Columbus y ciudad de Panamá. Solo así ‘cargará los peregrinos’ en diciembre como entrenador de México.