Balón amargo
Sonó apresurado para muchos que el futbol mexicano volviera a la actividad apenas una semana después del segundo sismo. Seguro pudieron esperar, por lo menos, unos días más, pero la historia fue puesta en la mesa y no hubo vuelta atrás a pesar de que varios protagonistas de manera pública aceptaron que el ánimo no era el mejor.
La mayoría de los aficionados que asistieron a los eventos se portaron a la altura y, como pocas veces sucede, se mantu-
vieron sentidos minutos de silencio en las distintas plazas del balompié azteca.
Mientras en Miami varias empresas de televisión, entre ellas Azteca America, unieron fuerzas para impulsar la donación en pro de los afectados por los terremotos en México, así como por los huracanes de Puerto Rico y la misma península de Florida.
A nosotros, desde nuestra trinchera en TV Azteca, nos tocó comentar a Luis García, Gerardo Melín y un servidor el Veracruz ante Monarcas.
Un juego en el papel rancio y de nervio que tuvo dos facetas muy marcadas, en donde los michoacanos dominaron durante una hora, pero no pudieron con el ímpetu del cuadro hoy dirigido por José Cardozo y vieron diluir su ventaja en dos tiros de esquina en contra.
De poco sabe en este momento ahondar en nimiedades estadísticas y en la tradicional ‘futurología’ que tanto aplicamos en la Liga MX, checando los calendarios para saber si Veracruz va a levantar aún más en el porcentaje o de analizar si al equipo de Morelia le va a alcanzar para calificar. Hoy no.
Y es que como todo en la vida nadie nunca queda conforme. Y le cuento, porque junto a Luis, decidimos ser mucho más mesurados y alejarnos por esta ocasión del exótico estilo que manejamos para transmitir un partido de futbol, porque entendíamos que una gran mayoría de gente tiene la cabeza en otra historia mucho más importante que en la de andar escuchando a unos ‘locos’ gritar desaforados por un balón de futbol.
Sabemos que muchos de nosotros vivimos con dolor estos momentos duros por los que están pasando infinidad de paisanos en este país y por eso decidimos evitar exabruptos. Que hubo algunos que insinuaron falta de profesionalismo, pues sólo quiero decirles que están equivocados. Simplemente se llamó sensibilidad y respeto, porque como dice Valdano: “El futbol es lo más importante de los menos importante”. Bueno, hoy el futbol es lo de menos. Sinceramente.