Bienvenido, Capitán...
• Ya ‘huelo’ la siguiente polémica: Rafael Márquez será llamado a la Selección y algunos dirán que se trata de un “homenaje” a su trayectoria…
• ¿ Y saben qué?: Sí es un “homenaje”, pues se lo merece. Sin embargo, pienso que su aportación en la cancha y en el vestidor sigue siendo invaluable…
• Creo que Márquez puede y debe jugar su quinto Mundial; es un futbolista excepcional que merece un final de carrera al nivel de los más grandes….
Debo confesar que sentí una extraña emoción cuando supe de la noticia el miércoles por la noche: Rafael Márquez volvía a ser futbolista, con todos sus derechos, con todas sus obligaciones, con todas sus virtudes y aun con todos sus defectos. La carrera de uno de los mejores deportistas que ha dado este país no podía terminar de la forma en que aparentaba acabar.
La batalla de Márquez por mostrar su inocencia continuará en las cortes o en los tribunales. Es un asunto que se escapa de mis facultades. Está en manos de Márquez y de sus abogados.
Lo que realmente será interesante a partir de ahora es saber si el gran veterano (39 años para cuando llegue Rusia 2018) será capaz de jugar su quinto Mundial como seleccionado mexicano. La polémica se centrará, obviamente, en que un eventual regreso o llamado de Márquez a la Selección significaría, aparentemente, más un homenaje que una convocatoria por su actual nivel futbolístico.
Se pueden decir muchas cosas y habrá siempre espacio para las diferentes interpretaciones. Para mí, Rafael Márquez es un fuera de serie como futbolista. Y que en medio de su avanzada edad, de las lesiones -sobre todo la última de ellas en la espalda que ha amenazado su carrera- y aun con la distracciones por el asunto legal, su capacidad mental, su técnica, su ubicación y su experiencia no son elementos que el futbol mexicano pueda darse el lujo de desperdiciar.
Yo creo que Márquez hará un último esfuerzo en estos meses que faltan para ponerse físicamente a tope, cuidar de su cuerpo -como lo ha hecho profesionalmente durante una trayectoria de más de 20 años- y estar ahí, en el verano, justo cuando se entone el himno mexicano en alguna de las canchas rusas.
El otro aspecto fundamental en la aportación del mítico jugador atlista es su contribución en conocimiento al cuerpo técnico de la Selección y su colaboración directa en el vestidor, para generar grupo, unión y fortaleza alrededor de su imagen y de su liderazgo. Márquez será casi un segundo entrenador de Juan Carlos Osorio y puede que a la larga se convierta en el gran gerente de las Selecciones Mexicanas que puede ser.
Al final del día, no creo que haya ningún espacio para una controversia alrededor de un eventual llamado de Rafael Márquez en camino a Rusia 2018. Me queda claro que su carrera lo merece, se lo tiene bien ganado y si algunos lo interpretan como un “homenaje”, pues entonces, hagámosle un “homenaje” a quien realmente lo merece: a un futbolista de los pies y hasta la cabeza, profesional, íntegro en el campo -y espero, estoy seguro que también, fuera de él-. Un jugador que jamás se guardó nada a la hora de representar al futbol y al futbolista mexicano.
Bienvenido, capitán. Estoy emocionado. Estoy seguro de que jugarás tu quinto Mundial y que te despedirás de las canchas como el gran futbolista y el gran deportista que México siempre tuvo y atesoro. Enhorabuena.