Casino universitario
En mayo la apuesta fue clara por parte de la directiva universitaria cuando Juan Francisco Palencia puso sobre la mesa la continuidad de Darío Verón, el último símbolo puma, como principal condicionante en la renovación de su
proyecto deportivo.
Decidieron respaldar de manera categórica al técnico por encima del clamor popular ante la herida de ver partir a un hombre con cuatro títulos de Liga y 14 años defendiendo la camiseta auriazul.
La confianza fue demoledora para Palencia, el asunto es que cuando remueves a un ícono del club, lo que venga después debe ser de alta jerarquía, porque de lo contrario la paciencia general será rebasada por la ansiedad de resultados inmediatos.
Si bien es cierto los años le pesaban a Verón y el sistema táctico utilizado le jugaba en contra, hoy Pumas no está ni cerca de tener un defensa con su calidad, porque ésos no salen así nada más, porque si quieres soltar a un canterano al terreno de juego deberás entregarle muchas oportunidades de prueba y error, pero como parece Pumas hoy no está para eso, debido al deseo irreprochable de mejorar la estadística lo más pronto posible, entonces un central a la par del guaraní no se cocina a fuego lento, se debe comprar y ese tipo de jugadores que hacen diferencia en su zona salen bastante caros.
Lo que es un hecho es que desde hace rato la escuadra de Palencia vivía sin balance, se abusaba de la pelota larga y los huecos en el medio sector eran enormes, por eso los defensas vivieron corriendo contra su portería.
Si bien Castillo arriba maquilló muchas falencias con la tremenda contundencia que posee, Juan Francisco realizó un envite a lo grande por tratar de resolver el máximo problema que tenía el equipo y que por ende desnudaba a su propia zaga, el centro del campo.
Con la impresionante contratación de Marcelo Díaz, Pumas aspira a encontrar en justa medida recuperación y generación, mucha responsabilidad le darán al chileno porque ahora deberá ser el péndulo de una escuadra que hasta antes de su llegada sobrevivía con alfileres en ese sector.
Pero el murmullo de inconformidad se transformó en un rugido de disgusto por parte de la parcialidad universitaria y a Palencia su osadía de tocar a un símbolo en muy corto plazo le dejó tan poco rango de maniobra, que Monarcas Morelia se lo terminó por arrebatar el martes por la noche. Ni tiempo le dieron de exponer la calidad por demás comprobada de Marcelo Díaz en beneficio del club y del propio Palencia.
Porque era quizás el bicampeón de América, con su salida limpia, su manejo de tiempos, su entrega en el recorrido e incluso su versatilidad en momentos clave para sumarse como un defensa central más, quizá la última llave para que Juan Francisco estabilizará a la escuadra del Pedregal.
Pumas decide girar en el primer tercio del torneo con esperanza de que alguien más venga a sanar la comunión de juego y espíritu con una grada desgarrada ante el arrebato de Verón e incluso de Pikolín segundo y del propio Fuentes.
Palencia jugó sus cartas, el casino le respetó la apuesta pero como los números no lo terminaron de acompañar, sabemos todos que al final la casa nunca pierde.