Celia Marín Sasaki: la magistrada que podría renovar el sistema de justicia en CDMX
En un sistema judicial que pide a gritos modernización, eficiencia y perspectiva de derechos humanos, una figura sobresale por trayectoria, preparación y enfoque reformista: Celia Marín Sasaki, magistrada del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (TSJCDMX), quien —según analistas y actores del sector— podría ser la clave para transformar la justicia capitalina.
Con más de cuatro décadas de experiencia en el ámbito jurisdiccional y académico, Marín Sasaki actualmente está al frente de la Ponencia Tres en la Quinta Sala Penal del TSJCDMX. Es licenciada en Derecho y especialista en Derecho Penal por la UNAM, donde obtuvo mención honorífica, y complementó su formación en la Universidad de Salamanca, España, con estudios enfocados en violencia de género y derecho penal.
Celia Marín Sasaki, la experiencia la respalda
A lo largo de su carrera ha sido jueza penal, magistrada civil y penal desde 2002, y también presidenta de la Comisión de Igualdad de Género del TSJCDMX, donde promovió políticas con enfoque de derechos humanos y perspectiva de género.
No son tiempos fáciles para la justicia capitalina. Entre enero y abril de 2025, el Tribunal reportó 42,208 asuntos concluidos, muy por debajo de los 53,750 del mismo periodo del 2024. A eso se suma un dato preocupante: solo 0.11% de los casos penales ingresados en 2022 llegaron a juicio oral, de acuerdo con cifras oficiales.
La alternativa que la ciudad necesita
Frente a estos desafíos, Marín Sasaki representa una alternativa para dar rumbo a una institución que necesita eficiencia, transparencia y enfoque humanista.
Su trabajo ha sido reconocido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que en 2018 le otorgó el Premio al Mérito Judicial Femenino. Además, fue homenajeada con la Presea “Justicia e Igualdad Celia Marín Sasaki”, creada para reconocer a mujeres que promueven la equidad en el ámbito jurídico.
Expertos consideran que su perfil es una combinación rara y valiosa de ética, experiencia técnica y visión reformista. En otras palabras: lo que necesita la justicia de la Ciudad de México para dejar de ser letra muerta y acercarse, al fin, a la gente.