Chelsea, a consagrar el imperio
MIGUEL GONZÁLEZ RUBIO
Con un toque defensivo más acentuado, el Chelsea FC se planta en la segunda Final de Liga de Campeones de su historia.
En la temporada más tormentosa desde la llegada del magnate ruso Roman Abramovich a Stamford Bridge, los Blues están a un paso de saldar su gran obsesión y, de paso, transformarse en el primer equipo londinense en alzar el trofeo más deseado de Europa.
Tras haber invertido 15 millones de euros para que André Villas-Boas rescindiera su contrato con el Porto, Abramovich lo despidió tan sólo ocho meses más tarde y dejó como interino a Roberto Di Matteo, que había sido jugador del club durante varios años y ocupaba el cargo de ayudante de Villas-Boas.
El objetivo en un principio era que el timonel suizo, nacionalizado italiano, dejara parado al equipo de la mejor manera posible hasta conseguir un entrenador de nombre a mitad de año.
Pocos menos de tres meses han pasado desde ese entonces y Di Matteo no sólo sacó al Chelsea del pozo en el cual se encontraba atrapado, sino que también rompió todos los pronósticos al eliminar al FC Barcelona y meter a los Blues en su segunda Final de Champions League.
En la anterior ocasión, en 2008, fue batido por el Manchester United en los penaltis (6-5), después de acabar el partido con empate a uno. Sin embargo, el panorama en esta oportunidad no es nada fácil. El rival, uno de los conjuntos más regulares y vistosos de todo el Viejo Continente, jugará en su estadio y ante sus aficionados.
Pero si hay algo que quedó en claro en esta Liga de Campeones de Europa es que todo puede pasar.
Lo que sí es un hecho es que la Premier League puede darse el lujo de decir que en las últimas ocho ediciones de la Champions, en sólo una no hubo finalistas ingleses (Inter de Milán-Bayern Munich, 2010).