Chivas y Santos... inframundo
Existen instituciones de futbol en nuestro país que vienen coqueteando con el averno desde hace varios ayeres. No es que gusten de vivir ahí, nadie disfruta andar volteando para abajo con el temor de caer en tentación y desgracia, pero son entidades que conocen los recovecos del subsuelo.
Clubes como Veracruz, Puebla, Atlas, Querétaro, por mencionar los más asiduos a los oscuros parajes, han desarrollado una gruesa costra que les permite soportar el sufrimiento, o llevar el penar sin resquebrajarse. Se encorvan, pero no se fracturan, navegan con cierta gracia en el sombrío entorno, saben circundar cercanos al infierno sin hacerse de quemaduras que lamentar.
Insisto, no es que esté bien transitar la vida futbolística abrazado a la angustia, pero han vivido tanto tiempo con ella que ya son viejos conocidos, son de esas relaciones tóxicas, pero que se soportan porque no cruzan la imaginaria línea trazada entre ambos.
Problema mayor resulta para aquellas organizaciones que por múltiples motivos se ven inmiscuidas en espeluznantes y desconocidos escenarios. En este rubro hoy radican los Pumas, equipo del cual escribí en este espacio no
hace muchas semanas, por lo cual no ahondaré, pero existen dos incomprensibles casos que no logran salir de ya un largo atasco.
Santos y Chivas, empezaré con la cofradía de la Comarca, hace algunos años atrás, recién llegada la actual administración, vivieron una pesadilla por motivos de descenso, si bien en la actualidad aún poseen amplio margen de maniobra, los fantasmas del pasado, parece, quieren comenzar a soltarse las cadenas.
Cuando uno se refiere a Santos cuesta relacionarlo a dantescos parajes como el presente, siempre están en un lugar de bonanza, en un privilegiado trono. Son una organización vanguardista e innovadora en todos los sentidos,
en lo deportivo, en lo estructural, en instalaciones, en filosofía, en fuerzas básicas, en la búsqueda de nexos laborales fuera de sus fronteras, en prácticamente todo son ejemplares y un modelo a imitar. Por eso resulta complejo entender que lleven empantanados un buen rato, son de las directivas que después de largos años de navegar en el mar no suele tomar precipitadas resoluciones como cambiar grotesca e intempestivamente de rumbo para sortear obstáculos.
Tú, Alejandro Irarragorri, eres un hombre emocional, pero racional, y ahora más que nunca un correcto equilibrio entre estas dos fuerzas es necesario para evitar una volcadura.
Existe una frase que puede ser un cliché, pero que funciona, cuando las cosas van mal uno debe regresar a las bases, y señalo que funciona cuando las bases son sanas y sólidas como las que tiene Santos. Poseen vigor en sus entrañas, cuentan con poderosos cimientos, con elementos salubres en lo individual y colectivo, y lo más importante, en la mayoría de los estratos de la institución tienen personajes con sabiduría y experiencia. Nada más es cosa de revisar la plantilla del primer equipo, es un buen plantel, con rimbombantes nombres con jugadores exitosos, con nombres jerárquicos, teniendo este tipo de materia prima, la salida del laberinto es mucho más factible. Viven sin duda un momento lúgubre, pero es el momento adecuado para apelar a esa esencia pura que los ha hecho ser de las organizaciones más dignas y representativas de nuestra nación y la pelota.
Chivas, por su parte, también vive un calvario, el cual no conocía en la época contemporánea, y al ser tan mediáticos, la congoja por cuestiones naturales se agrava. Vamos por partes, atendamos a la dirigencia, antes volátil e irascible, ahora se conduce con descomunal inteligencia emocional. Son el claro ejemplo de un buen aprendizaje, el noviciado costó sangre y lágrimas, pero tan severos adiestramientos han dado rédito. Han sabido conducirse con categoría en los momentos bravíos, estoy cierto han existido regaños y sombrerazos, pero nadie se ha enterado, por fin entendieron que los galimatías se resuelven a puerta cerrada y no en patíbulos públicos.
Si tu existencia antes fue medular, Matías Almeyda, en este doloroso trance es aún de mayor relevancia, a los grandes hombres se les conoce en las turbulencias, en las cándidas todos somos hermanos, en las duras cada quien corre a su refugio, pues bien, tú has creado una madriguera colectiva, la cual está muy bien protegida por tu amplia espalda. Tus jugadores te respetan hoy aún más que ayer, te has conducido con la misma clase en la gloria que en el empedrado, y eso cualquier subordinado lo celebra y lo reconoce. También poseen un buen plantel, que penosamente no ha estado en la misma sintonía ni física, por aquello de las constantes lesiones, ni futbolísticamente, pero armas y argumentos tienen y variados.
La embarcación rojiblanca sufre y está en una tormenta, pero ningún elemento manifiesta pánico, se les percibe adustos, pero enfocados sabedores que el horizonte cercano se aclarará. De los atolladeros no se sale sin raspones ni sin cicatrices, al revés, de estos se necesitan muchos para acrecentar la coraza y el aprendizaje, estoy cierto que tanto Santos como Chivas lo saben y saldrán fortalecidos de estas crueles lecciones que vienen recibiendo este torneo.