Clásico de clásicos
No podemos quejarnos de lo que nos regalaron los Vaqueros de Dallas y Acereros de Pittsburgh, ayer por la tarde.
Sin duda alguna, este partido es especial para la afición mexicana que, por si fuera poco, no tenía absolutamente nada que ver además de este clásico para nuestro país.
No había Liga MX, no había más Fecha FIFA, no había nada más que disfrutar de un encuentro que nos regaló de todo.
Ya me cansé de decirlo, pero lo diré de nuevo, los Vaqueros son cosa seria, es un equipo que tiene absolutamente todo para llegar lejos en la temporada. Claro, a menos de que alguien meta a Tony Romo a la fuerza (que no sucederá). Tienen a un quarterback que juega con una tranquilidad y madurez que jamás imaginé, tienen a un fenómeno llamado Ezekiel Elliott, a quien si las lesiones respetan, será una leyenda de la NFL, tienen la mejor línea ofensiva, tienen varios líderes en el vestidor y una defensiva que hace lo suficiente para ganar partidos.
Es hora de que se le dé crédito a Jason Garrett, a Jerry Jones, a los coaches y a la gerencia, porque han formado un equipo que le puede pelear a cualquiera.
Por el contrario, en Pittsburgh las alarmas deben de estar encendidas y alguno de los Sres. Rooney debe de hablar con Tomlin y ponerlo en advertencia. Este equipo no está para una marca de 4-5 y varios papelones como contra Miami y Filadelfia. Igual creo que ganarán su división, pero cada semana me convenzo de que tienen muchos problemas que les urge solucionar.
Finalmente, ningún resultado llamó más la atención que la estrepitosa derrota de los Empacadores en Tennessee, es hora de que la gerencia le dé las gracias a Mike McCarthy que, evidentemente, ya no tiene idea de cómo arreglar a este equipo con mucho talento, pero con absolutamente nada de química en el campo.