Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora! Caliente.mx - Apuestas deportivas. Recibe de regalo $1,000. Haz clic aquí. ¡Apuesta ahora!

Clásico Nacional, superlativo

El sábado pasado vivimos una grandiosa noche, sobre todo durante la primera parte de este sacudidor duelo. Esa tediosa, gastada y hueca frase de que los lugares que ocupan en la tabla ambos clubes previo al partido no cuentan, en este enfrentamiento se maximizó, y penosamente se seguirá utilizando sin remedio, carajo, más adelante.

En mi lectura de la película completa, Chivas que lleva algún tiempo viviendo en las catacumbas, fue mejor que el América, que está instalado en los puestos de vanguardia. Sin duda, existió dominio alterno, pero la propuesta rojiblanca me pareció más redonda que la amarilla.

En el inicio del juego fue el desparpajo del Guadalajara el que prevaleció, lo artístico corrió de la mano de la gente de Jalisco, mientras que los de la CDMX fueron privilegiados espectadores, hasta que vino tu fabulosa definición, José Godínez. Fue en este preciso instante que el América comprendió que la pelota llevaba picando y rodando varios minutos y ellos habían estado inertes.

Comenzó otro partido y pudimos observar dos disímiles entidades que vibran y entienden el juego desde distintos escaños. El Guadalajara jugó, el América embistió al Rebaño, sobre todo, durante la apertura, fue un elegante y preciso ballet, sincronizados bailaban y ensamblaban artísticas jugadas que no terminaban reventando las redes enemigas por la falta de pegada de sus delanteros.

De tu mano, alma y pies, Rodolfo Pizarro, los locales la bordaron, vaya paradoja, cuando vino el gol que le ponía apenas justicia a tan desigual enfrentamiento, la rebelión águila se gestó en segundos. A esto me refiero con que el América no juega, embiste, los amarillos poseen futbolistas en lo individual que son espeluznantes en su proceder.

Tú, Oribe Peralta, tus compañeros te habilitan poco por decir lo más, y aun así te rebuscas la vida para regalar amor, tu media vuelta fue digna de una obra de arte de un distinguido museo, de la galera te inventaste una inverosímil jugada que dejó a todos como estatuas de marfil, propios y extraños quedaron petrificados, como si la fatídica y enigmática Medusa los hubiera visto a los ojos.

Y abrazados a tu jerárquica acción y a tu deliciosa anotación, tus demás compañeros se contagiaron, y entendiendo que todos tus cuates están por debajo de tu solvencia y clase, pero que son tipos con carácter y temple, y por ello se lanzaron al abordaje. Y tal piratas del Caribe, se aventaron con total inconciencia o conciencia y lograron replegar al conjunto de casa, que no comprendieron cómo un grupo de jugadores timoratos en el inicio, de la nada se volvieron coloridos, atrevidos y muy peligrosos.

En cascada se nos vino una colosal contienda, emociones rebotando en todos los cuadrantes, audacia en ambos equipos, delirio al por mayor, ambos fueron dignatarios embajadores del futbol. Y cuando esperábamos que la locura durara por siempre, apareció el maldito medio tiempo, maldito, porque después del intermedio a todos se les apagaron las luces y la intensidad que mostraron.

Y nos topamos con un prosaico segundo tiempo, impropio de lo que nos habían regalado en el primer medio, el músculo dominó las ideas, y sin nadie que reclamara lo contrario se terminó una fiesta bipolar, fascinante en su arranque, horrorosa en su final. Compleja lectura, los dos terminaron insatisfechos con el resultado, en un hipotético cambio de disciplina y habláramos de boxeo, si atendiéramos una decisión, para mí, Guadalajara sería quien tendría el brazo en alto, en señal de triunfo.

Chivas, con un plantel inferior en variantes y habilidades, desde el primer segundo se aventuró, tomó riesgos, quemó sus naves, fue el que puso la agenda del día. El América reaccionó, no dictó, también tuvo pasajes en donde fue mandón, ahora ocupa mucho tiempo en intentar educar a los árbitros, reclaman todo sin cesar, por instinto.

Mi conclusión del Clásico es que Guadalajara fue valiente, le valió un comino su ubicación en la Tabla General, la cual no empata con sus maneras, el futbol como la vida no es de merecimientos, pero sin duda, su forma de jugar no es del dieciséis del campeonato.

Por su parte, el conjunto del América luce sólido, fincado en sus distinguidas individualidades, son segundos de la competencia con total atingencia, siendo lo único nebuloso que de los últimos tres partidos disputados en la Liga MX han conseguido sendos empates.

Fuera de posiciones y estilos, sólo atino a decir gracias a ambas entidades por uno de los mejores primeros tiempos de un Clásico Nacional de la época contemporánea que pudimos observar.