¿Cómo llevar al máximo esfuerzo?
Nos encontramos en la fase final de la Copa MX, valdría la pena revisar qué más podemos hacer para llevar a un equipo a dar su máximo esfuerzo.
¿Qué hace que ciertos equipos luchen hasta el final y por qué otros pareciera que pierden la fortaleza? No es sólo cuestión de condición física. El máximo esfuerzo se desarrolla durante los entrenamientos. Es a través de la práctica cotidiana y de llevar el cuerpo a su máximo nivel que podemos dejarlo listo para cuando necesitemos esa dosis extra de energía.
En el futbol americano una técnica clásica es dejar que los jugadores se relajen pensando que ya terminó la práctica y después pedirles cinco arrancones de 50 yardas a máxima velocidad. Esto prepara al jugador para conectar con el rigor interno necesario para realizar este esfuerzo.
El rigor interno es en realidad la fuerza que tenemos para dominar la voluntad; es necesario para tener éxito en prácticamente todas las áreas de nuestra vida, aplicar el rigor de manera constante nos lleva a desarrollar nuevos hábitos, y una vez que construyes estos hábitos, serán el motor al siguiente nivel.
Por ello, la exigencia en los equipos ganadores es fundamental en cada ejercicio, en lo que se hace antes de iniciar con los entrenamientos y al final del mismo. La barra debe alzarse para evitar el conformismo.
Para aquellos que encuentran difícil aplicar el rigor interno, una técnica poderosa es activar ‘el segundo heroico’. Es el momento preciso en que mi mente requiere darle una orden al cuerpo para que realice una actividad. Hay quienes piensan es que su cuerpo no los obedece, le dicen ‘levántate’ y no se levanta; le piden ‘deja de comer’ y come más; le ordenan ‘ponte a correr’ y sólo camina.
Descubrir la manera en que podemos conectar las órdenes del cerebro y la respuesta del cuerpo es vital para el desarrollo de la autodisciplina. La autodisciplina es la capacidad de someter un deseo o gratificación inmediata por una meta posterior. Implica ejercer este máximo esfuerzo que hemos descrito.
Una excelente noticia es que, con los años, los hábitos se transforman en virtudes. Y ya Aristóteles lo decía, “La virtud es el medio para ser feliz”.