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Con 'likes' no se le gana a Alemania

Columna Ignacio Suárez 28 de junio de 2017

En un país como el que vivimos, con un gobierno y políticos como los que sufrimos, es más que entendible que en la mayoría de los sectores estemos ávidos de resultados, de éxitos inmediatos, sin importar, lamentablemente, el cómo obtenerlos porque estamos hasta la madre de fracasos, mentiras y simulaciones. 

En este escrito mi intención NO es tener la razón y sí hacer una reflexión sobre el espejo de nuestro deporte, de lo que somos como sociedad. Vivimos a la defensiva. Razonar, analizar las críticas recibidas, fundamentadas o no, es sumamente complicado en esta sociedad moderna, NO hay tiempo para analizar, NO hay tiempo para la autocrítica. Una crítica sustentada o no, hacer una observación real que NO sea de nuestro agrado es tomada como el equivalente de un ataque directo y NO es así. Sucede en la política, sucede en el deporte, sucede en la vida. 

Como sociedad nos gusta que nos reconozcan nuestros aciertos y nos desagrada que se nos señalen los errores. La frase de: “Se fijan más en lo malo que en lo bueno” es realmente una coartada para evitar la autocrítica. ¿El resultado es importante? Sin duda, aunque en un proceso NO lo es todo. Los buenos resultados disfrazados hacen mucho daño a futuro.

Seguramente usted como yo, algunas veces aprobamos un examen sin saber a ciencia cierta cómo lo hicimos. La estadística dice que logramos el resultado, la escuela certificó la boleta. Sin embargo, ese resultado tan avalado fue irreal; obtuvimos el resultado, pero realmente reprobamos en conocimientos que obtuvimos. Quizá pudimos aprobar copiando, sacando un acordeón, el resultado se obtuvo sin duda, pero NO el conocimiento. En el deporte, a veces suceden cosas similares.

Llamarle al pan, pan, y al vino, vino, para algunos es sinónimo de apátrida. Este jueves la Selección Mexicana se enfrenta a Alemania, que viene con una selección alterna, con mucha calidad y futuro, pero que NO es el mejor once que puede presentar y no lo dice un periodista mexicano 'cangrejo'; así lo planeó, así lo dijo el propio DT Joachim Löw el pasado 16 de junio: "El Mundial 2018 y ganar el título otra vez es el objetivo final. El de la Confederaciones es que tres o cuatro jugadores puedan presionar a nuestras estrellas para 2018" (http://www.eltiempo.com/deportes/futbol-internacional/seleccion-de-alemania-en-la-copa-confederaciones-99724) (https://www.foxsports.com.mx/news/304862-alemania-con-seleccion-alternativa-para-la-confederaciones).

El asunto es claro. Para Löw sus estrellas NO están aquí, NO las trajo; en Rusia faltan por lesión o decisión hombres como Neuer, Boateng, Hummels, Kroos, Khedira, Müller, Özil, Götze, Reus, Gómez, etc. Señalar esto NO es minimizar la calidad de los jóvenes alemanes que hoy están en Confederaciones, que es mucha sin duda. Si este joven equipo alemán al que se enfrentara mañana México está valuado en más de 400 millones de dólares, el mejor once que los alemanes pudieran presentar seguro supera los mil millones de dólares. 

Sinceramente le preguntaría a usted: ¿A qué equipo alemán sería menos difícil vencer, uno con todos los ausentes o al que se enfrentará mañana?, ¿preguntar esto es ser 'cangrejo'? NO lo creo. Consignar el hecho es función periodística y NO es tampoco menospreciar una posible victoria, ni satanizar por una probable derrota. 

Me imagino que NO era lo mismo aventarse un 'tiro' con un Julio César Chávez en su mejor momento, que a la 'Chiquita' González, aunque los dos eran mexicanos y grandes boxeadores. ¿O usted con quién se hubiera rifado?.

Así ahora en el futbol. Esta Alemania tiene una gran calidad, ganarle tendría un gran mérito, se le puede ganar y creo que se le debe ganar, porque SI a esta Alemania NO se le puede hacer partido, NO se le puede vencer, entonces a qué podemos aspirar cuando nos toque enfrentar a la Alemania con sus mejores once, ¿acaso perder por default?. 

No es minimizar, es poner en contexto los hechos. SI se gana NO será el mejor del mundo y si se pierde tampoco será la peor. Para México ganar o perder mañana puede ser un accidente, la meta debería ser un día estar a ese nivel. Analizar el contexto real es estar en tierra firme y NO enfrentar después una realidad desvirtuada con falsas expectativas, tal y como nos sucede en la educación que a veces proporcionamos a nuestros hijos y que muchas veces ignoramos.

Reflexionemos este texto de Armando Bastida, que habla de los premios y castigos que como padres aplicamos a nuestros hijos en su educación, buscando que consigan objetivos positivos, pero desvirtuando los cimientos de estos resultados, y después comparémoslo con lo que sucede con nuestros equipos o selecciones y seguramente nos pondrá a pensar:

Bastida dice: “Con los premios se consigue que los niños hagan aquello que los adultos queremos que hagan, pero sin interiorizar el beneficio de aquello que están haciendo, pues lo que es importante para ellos no es lo que hacen, sino lo que consiguen haciéndolo… Mis padres nos daban dinero a final de curso según las notas que sacáramos (mejores notas significaban más dinero y más dinero significaba poder comprar más CDs, un juego para la consola, etc. Esta recompensa hizo que, la ya poco estimulante tarea de estudiar, se convirtiera en un simple trámite para conseguir una paga extra a final de curso. No es que quisiéramos aprender más, es que queríamos sacar mejores notas para conseguir una mayor recompensa… no es lo mismo estudiar para sacar buenas notas con el objetivo de obtener dinero, que estudiar por el placer de aprender. Lo segundo producirá más alegría y satisfacción” (https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/los-premios-y-recompensas-pueden-ser-tan-perjudiciales-como-los-castigos). 

Si trasladamos esto al futbol, encontraremos muchas coincidencias de fondo. Lo importante en el mundo actual es sólo el resultado, no el procedimiento para obtenerlo. En un futbol tan mercantilizado donde todo va de la mano con los resultados a muchos NO les importa si juegan bien o mal, si el rival los superó tácticamente, si fue un resultado fortuito, si el árbitro se equivocó a favor. Lo único que se pretende es que se observe, que se tome en cuenta el resultado; el cómo se consiguió vale madre. Ya pasamos, ya ganamos, ya aprobamos; si jugué mal, si copié, ¡qué importa!. El examen dirá aprobado.

Hoy en el deporte, en la casa damos premios por lograr resultados que deberían ser una obligación y ser intrínsecos en el comportamiento del día a día. ¿Cuántos padres de familia damos o dimos premio por hacer la tarea, por pasar el año, por sacar buenas calificaciones, por ayudar en los quehaceres domésticos, por portarse bien, etc.? ¿No eso era parte de una obligación, si hubiéramos fundamentado bien los valores de responsabilidades, de derechos y obligaciones?  

En el futbol sucede lo mismo. Hasta hace muy poco en el América y otros equipos se tenían estipulados 'premios': un mes de sueldo extra por calificar a Liguilla; dos meses de sueldo de premio por llegar a Semifinales y tres o más por obtener el título. Además, durante la temporada 10 mil pesos por punto obtenido y de ahí podía ser más si era en calidad de local, de visitante, si era en un Clásico, por gol, por pases para gol, por juegos jugados etc. Si NO se les descuenta por perder; ¿por qué se debe pagar por ganar?

Vivimos en una época donde parece que ya nada es obligación; todo resultado positivo tiene un costo extra. ¿Debemos sólo calificar el resultado sin revisar el procedimiento realizado para conseguirlo? ¿No es mejor fundamentar bien los procedimientos, para con el tiempo siempre llegar al resultado correcto? La teoría dice que así debería de ser. La inmediatez de esta sociedad que vivimos nos dice que NO hay tiempo.

Podemos ganar o perder un partido con la Alemania A, B o C. Eso no nos hará los mejores ni los peores. Hacer observaciones a lo que NO funcionó bien a pesar de un buen resultado es tarea del periodista, así como señalar los aciertos. Festejar sin analizar es privilegio del porrista. No se deben mezclar ambos actores, deben vivir en un hábitat diferente. 

Nuestro futbol con o sin rotaciones ha mejorado, sin duda alguna. Tenemos una selección 'europea' como nunca antes, con enorme calidad y potencial. El camino a seguir entonces es avanzar, paso a paso sobre tierra firme sin matracas en la mano para celebrar victorias efímeras, ni látigo para fustigarse la espalda ante derrotas inesperadas.

Hay que ser claros y congruentes. Tengan la completa seguridad que por más likes que reciba la Selección Mexicana, eso NO será factor para que sea Campeón del Mundo, tampoco lo será por rezarle más rosarios a la Virgen de Guadalupe. Si emitir pensamientos positivos y buena vibra fuera garantía de títulos, el director técnico del Real Madrid sería Miguel Ángel Cornejo, el del Barcelona Paulo Coelho, y César Lozano sería el del Manchester United.

Aplaudir el resultado de un juego a pesar de NO jugar bien, es similar a felicitar a nuestro hijo sabiendo que pasó un examen porque le copió a su compañero o consiguió 'la clave'. La excelencia en el deporte y en la vida NO pasa por likes, por simple patriotismo y sí por cimientos bien establecidos ¿Ustedes que piensan al respecto?.

“Busca la satisfacción en lo que haces, no en el resultado”: James Dean.