Con todos menos contigo...
Desde el pasado 3 de mayo, la CDMX perdió a su jefe de gobierno. La designación de Miguel Ángel Mancera como presidente de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), es en realidad el banderazo de salida hacia su postulación como candidato a la presidencia de la república, siendo irrelevante si tiene o no un partido que lo respalde, y más aún, a sabiendas que sus posibilidades de éxito en esa contienda son absolutamente nulas. Con todos menos contigo fueron, palabras más, palabras menos, las que Mancera empleó para señalar que va con cualquier partido que lo postule, menos con Morena, evidenciando que no es la ideología partidaria lo que lo mueve, sino su simple aspiración personal a ser candidato a la “grande”.
A lo largo de su administración, pero especialmente en su última etapa, Mancera no ha perdido oportunidad para promoverse en el extranjero e intentar darse a conocer en su propio país. Al menos 30 viajes ha realizado a múltiples ciudades de Estados Unidos, Canadá, América Latina y el Caribe, lo mismo que a Francia, Italia, Inglaterra, África, Japón y China durante su gestión, y más de 60 giras al interior del país acreditan lo afirmado. La presidencia de la CONAGO será el pretexto ideal para intentar posicionar su imagen en muchos Estados de la república, en los cuales resulta tanto o más desconocida que para los capitalinos nos resultan siquiera los nombres de los gobernadores de Tlaxcala, Hidalgo, Aguascalientes, Nayarit o Zacatecas. Lo que resulta irrefutable es que, a partir de este momento, la CONAGO será un total distractor de la responsabilidad primaria para la cual Mancera fue electo, pues por encima de los problemas gravísimos de esta ciudad, prevalecerá la precandidatura presidencial que ansiosamente busca. Seremos testigos de un jefe de gobierno en permanente precampaña, recorriendo el país so pretexto de esta nueva responsabilidad, delegando la atención de los temas que más aquejan y preocupan a los ciudadanos de la capital en manos de sus colaboradores. Entre más se avecine el fin de su mandato, menor será el compromiso de gobierno, y mayores las actividades y actos de proselitismo personal. La ciudad de México, para entonces, no será ya importante.
Tener aspiraciones a puestos públicos de mayor jerarquía no resulta reprochable de manera alguna. Si lo es, en cambio, aferrarse al puesto público para servirse de éste como plataforma para lo otro. Mancera ha reconocido, finalmente, que la CDMX funge como centro operativo y logístico de los más poderosos cárteles de las drogas del país. Las terribles inundaciones del pasado jueves, con la primera lluvia de mayo, son mal agüero de lo que se avecina por el nulo mantenimiento a los canales de desagüe. Los robos, tanto a casa habitación, como a transeúntes y automovilistas van en alarmante aumento, cada vez con mayor violencia. Esta ciudad, la segunda más grande del mundo, requiere un jefe de gobierno 24x7x365. El actual ya no cumple con ese perfil. O tú, ¿que piensas al respecto?