Congoja
1. Cruz Azul
Paco Jémez, desde que me enteré de tu llegada a México, me emocioné, me seduce que a nuestro futbol arriben personajes con distintas ideologías y metodologías.
Aplaudo a los clubes que se aventuran por lo desconocido, que exploran otras latitudes, que evitan buscar en los lugares comunes. Y tu contratación cumple con todo ello, no puedo ni quiero obviar, que eres un ente mediático, de esos que obligan a voltear la mirada cuando pasan.
También estoy cierto que no eres simplemente una linda coraza, tu fondo es aún más sólido que tus formas, y eso que estas últimas complacen. Arribaste a un club con un boyante legado, con un poderoso origen, pero con una historia contemporánea ligada al sufrimiento y a la frustración.
No es culpa tuya, tú vienes llegando, pero la cruel realidad es inevitable y te toca lidiar con ella, máxime que tu inicio ha sido más turbulento de lo esperado, más por los resultados que por el desempeño. El pasado viernes, en Tijuana, tuve la posibilidad de observar a tu equipo en vivo y no por la televisión, por lo que ahora sí tengo mejores argumentos para expresar mi pensar y sentir.
Lo que observé ante Xolos me gustó, y mucho, me encantó la valerosa propuesta de los tuyos, fue cautivador verlos pugnar por el protagonismo del juego abrazándose a la pelota y tratándola con deferencia. Cuando eran poseedores del balón, lo fueron durante largos pasajes del duelo, hacían larga y ancha la cancha, y cuando no lo tenían la reducían a casi la mitad.
La manera en cómo has convencido y educado a tus defensores a caminar hacia adelante me parece notable, erradicarles el temor de tener a la espalda muchos metros no es un tema menor, jugar mano a mano defensivamente en campo abierto no cualquiera se atreve, bueno, muchos ni siquiera lo imaginan, tus defensores centrales, en este caso Julián Velázquez y Julio César Domínguez, van convencidos y sin empacho a los costados a soportar duelos individuales contra hábiles rivales. Y qué decir cuando tuvieron la pelota, la obsesión por sacarla limpia desde el fondo fue fascinante, a la distancia da la impresión que es uno de tus primordiales mandatos, no importa si están marcados o de espalda, la pelota tiene que circular, jugarse a ras de pasto y al pie, salvo alguna emergencia.
Son muy pocos meses al frente de este grupo de futbolistas y la metamorfosis es palpable, se perciben con suma facilidad conceptos ya implementados, conceptos que no se van a debatir, los vas a exigir. Dentro de la nueva y osada estrategia azul, tú eres pieza clave Rafael Baca. En Tijuana te desplazaste por todas las zonas del campo, fuiste de los pocos, por no decir el único futbolista, que en un campo con la complejidad de la grama artificial, pedías el balón al espacio y a profundidad.
Con tu cuate Gabriel Peñalba en tu retaguardia y como pivote, tuviste total libertad de transitar por donde se te dio la regalada gana, aprovechando tu solvencia técnica, para mí fuiste el mejor de la cancha por mucho.
La bronca para Cruz Azul tuvo que ver con la profundidad y la generación de jugadas manifiestas de gol. Fue en este rubro en donde sufrieron lo indecible, pero vamos por partes para analizar el porqué.
Tú, Martín Rodríguez, fuiste el que logró aislarse en múltiples ocasiones contra su lateral, pero fueron prácticamente nulas las ocasiones que lograste que la jugada tuviera continuidad, no fuiste eficaz en el mano a mano, salvo un centro que Cauteruccio remató de primera intención con la parte interna del botín, tu producción fue rupestre.
Por el otro costado tú, Ángel Mena, el más habilidoso por mucho de los tuyos, te topaste con mucho tráfico, no conseguiste encontrar espacio para realizar la magia y excéntricas maniobras que normalmente regalas. Desde la banca la indicación de tu entrenador fue que hicieras diagonales por delante de tu defensor y no por fuera, y la única vez que lo realizaste quedaste en inmejorable posición, pero no atinaste a culminar la jugada, cuando te quitas las esposas y te mueves con autonomía resultas mucho más amenazante.
Tú, Christian Giménez, fungiste como siempre, como un facilitador, tu inteligencia y capacidad para asociarte con cualquiera de tus compañeros es notoria, entiendes el juego como pocos, y le das sentido a las ideas. Participaste más en la construcción que en la última zona, y sigues siendo un tipo sumamente generoso con el esfuerzo.
Tú, Jorge Benítez, posees la extraña y excelsa cualidad de quitarte gente de encima, y para ello necesitas arrancar de un sitio que no sea la demarcación de punta, no te percibo ni te leo como un centro delantero nato, me pareces más bien una segunda punta, estuviste inédito el viernes por la noche, pero estoy cierto fuiste más víctima de la estrategia y de la posición, porque en tu descargo los tuyos nunca te encontraron ni te acercaron la pelota en condiciones medianamente favorables.
Tu entrada, Martín Cauteruccio, convulsionó el atascado partido, durante la transmisión señalé que sentía habías entrado ligeramente revolucionado, poco más de lo que el juego requería, pero tu necedad en levantar los decibeles por encima de la media terminó dándote la razón. Alteraste los sentidos y te sublevaste ante un cruce que durante la segunda mitad fue somnoliento, me pareció que exageraste saliéndote del ancho del área rival, pero eran tantas las barricadas que el rival levantó que si querías oler el balón tenías que saltarte las mismas, estoy cierto que no tardas en ser titular.
Reitero que me gusta mucho este nuevo Cruz Azul, los noto provocadores, echados al frente en forma y fondo, con la firme conciencia de ser protagonistas sin importar en dónde y contra quién, me cautiva su arrojo y su devoción por la aventura.
Deberán bregar con un pedestre inicio, y sobre todo con la impaciencia de la gris historia contemporánea que los persigue y los pone en el patíbulo cada partido, pero si continúan por el innovador sendero elegido por ti, Paco Jémez, es cuestión de tiempo para que florezcan.