Correr con gripa
Ya llegó la temporada de lluvias y de clima impredecible y con esto también comenzó la oleada de resfriados. En las oficinas comienzan los contagios masivos y hay que tener suerte - y un sistema inmunológico fuerte - para no contagiarse.
Si usted está sano y fuerte, lo felicito.
Pero si no es así, esta columna le va a interesar. En cualquiera de los dos casos, siga leyendo, le voy a contar sobre las desventajas de correr enfermo.
La semana pasada platiqué con el Dr. Samuel García, especialista en medicina del deporte y asesor del Instituto de Ciencias de la Salud de Gatorade.
Hablamos sobre los muchos errores que cometemos los corredores antes de una carrera: comer de más la noche anterior, no dormir bien, no desayunar y uno de los más graves: correr enfermo.
Hay un famoso consejo, que es más bien un mito urbano, que dice “hay que correr para sudar la enfermedad”.
Pues le tengo una noticia, esto es completamente falso.
De forma muy cómica, el Dr. García me aclaró que nunca se ha visto al virus de la gripa escaparse por el sudor de la gente, mucho menos bacterias que causen infecciones estomacales.
En su opinión, entrenar o participar en una carrera es un grave error y podría ser muy riesgoso por varias razones.
Hacer ejercicio representa un estrés físico extra para nuestro cuerpo y sobre todo cuando tenemos una infección, el organismo enciende mecanismos de defensa: la temperatura corporal se incrementa, se acelera el metabolismo; por lo tanto, se gasta más energía y las reservas de glucógeno comienzan a consumirse.
¿Le suena conocido el término “reservas de glucógeno”?
Se trata justamente de la gasolina que usamos para correr y las reservas son el 'tanque' que llenamos en la famosa carga de carbohidratos.
Ahora bien, sabiendo todo esto, imagínese usted que comienza a correr sin reservas de energía, con la temperatura elevada y con un metabolismo acelerado.
La consecuencia inmediata es que la fatiga llega más temprano y por lo tanto nuestro rendimiento es mucho más bajo.
Esto es conocido, todos sabemos que cuando estamos enfermos nos sentimos un poco más cansados al entrenar. Pero no se trata sólo de la fatiga, sino que esta serie de condiciones pude hacernos mucho más propensos a lesionarnos.
Quizás usted dirá, “un antigripal y listo”, pero esa tampoco es buena solución.
La mayoría de los medicamentos para el resfriado tienen antihistamínicos que reducen los síntomas y probablemente nos hacen sentir un poco mejor; pero estas sustancias bloquean la capacidad del organismo para regular la temperatura, lo que incrementa la posibilidad de un sobrecalentamiento corporal.
En resumidas cuentas, no se gana mucho corriendo mientras se está enfermo.
Al contrario, sometemos al cuerpo a un sobretrabajo innecesario gastando energía que se debe usar para contrarrestar la enfermedad: es decir, tardamos más tiempo en sanar, no rendimos en el entrenamiento e incrementamos la posibilidad de lesionarnos.
No suena como una buena oferta. Así que la próxima vez que tenga un resfriado, calentura o dolor de garganta, regálele a su cuerpo el tiempo que requiere para recuperarse.
Su entrenamiento lo agradecerá en el futuro.
Y para despedirme, lo invito a inscribirse a la carrera Liverpool que se llevará cabo el próximo 16 de julio en la Ciudad de México.
¡Ahí nos vemos!