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Correr meditando

Columna Vero Velázquez 08-09-2017

En los últimos años correr ha ganado una tremenda popularidad, porque es una actividad que nos aleja, de manera momentánea, de los plazos y los compromisos. Correr nos conecta con la naturaleza y con nuestra mente.

Algo muy parecido ha pasado con la práctica de la meditación, cada vez más gente se interesa en este tema, buscando precisamente lo mismo que se busca al correr: calmar la mente y salirnos por un rato de las obligaciones del día a día.

Lo cierto es que con el desafío, tanto con correr, como con la meditación, rara vez somos lo suficientemente capaces de olvidarnos por completo de nuestros problemas. Al menos, en mi experiencia, justamente cuando corro logro encontrar soluciones a temas pendientes, y después de eso ya puedo desconectarme.

Se necesitan varios kilómetros para poder dejar atrás las preocupaciones, ¿cierto?

Por otro lado, en la meditación, aunque suena muy bien en el papel, es difícil encontrar el tiempo o la disciplina para hacerlo. Y cuando finalmente lo hacemos, casi siempre es increíblemente difícil conseguir que el cuerpo y la mente cooperen.

Pero, ¿qué tal si hubiera una forma de que cuerpo y mente se ejerciten en conjunto? Esto es posible practicando lo que se conoce en inglés como ‘Mindful Running’, que puede traducirse como correr con atención plena o correr en conciencia.

Este término no es nuevo, la práctica de correr en conciencia tiene miles de años. Desde los monjes maratonistas japoneses, corredores tibetanos y los mensajeros incas que iban a Machupichu, la humanidad tiene una larga historia emparejando correr y meditar.

Al correr con atención plena, se dice que estos corredores lograron un sentido de iluminación y un estado físico casi sobrehumano.

Por supuesto que no tenemos que convertirnos en monjes para lograr esto. Hacer de correr una práctica meditativa es más sencillo de lo que parece.

Lo único que tenemos que hacer es concentrarnos en dos elementos clave: la respiración y el ritmo de nuestra zancada. La recomendación es lograr sincronizar la forma en que respiramos con determinado número de pasos por ejemplo: inhalar, dar tres pasos, exhalar. Además debemos ser muy conscientes de la forma en que los pies tocan el piso tratando de que sea suave sin hacer demasiado ruido.

Otra manera de lograr una práctica meditativa mientras corremos es contando nuestras respiraciones del uno al 10, volviendo a comenzar la cuenta cada vez que lleguemos al 10. Mi recomendación es contar cada inhalación y cada exhalación.

Inténtelo, al menos por unos minutos en su próximo entrenamiento. Sé que suena peculiar, pero le aseguro que conectar la mente con el cuerpo puede ser una experiencia transformadora de la vida, dejando ir el estrés y regalándonos
el don del silencio, incluso en una calle muy transitada.