Costosa separación
Para el presente torneo, el propietario de Jaguares, Carlos López Chargoy, dejó todo en manos de Sergio Bueno, en lo deportivo, y de David León, en lo administrativo. El empresario únicamente viajaba a Tuxtla Gutiérrez los días de partido y regresaba al día siguiente en el primer vuelo con la intención de tener menos contacto posible con los jugadores.
Los futbolistas con algún problema tenían que solucionarlo con Bueno o León, y en caso contrario, viajaban hasta Puebla para buscar entrevistarse con el propietario. Esta situación generó mucho desgaste entre jugadores y entrenador.
Otro problema
El descenso no es el único problema que tiene Jaguares, ya que en fuerzas básicas no cobran desde hace tres meses y los jugadores de la Sub 20 y la Sub 17 amenazan con no ir a jugar a Guadalajara en caso de que en el transcurso de esta semana la directiva no se ponga al corriente.
De los cuatro meses que van, los chiapanecos solamente han cobrado lo correspondiente al mes de enero y saben que terminando el torneo será muy complicado poder recibir su pago y más si llega el descenso.
La dirigencia centró todos sus esfuerzos y recursos en tener al día al primer equipo y se olvidó de las categorías inferiores.
Promesa
Con la inminente salvación del Veracruz, su propietario, Fidel Kuri, ha manifestado que sigue firme la idea de construir un nuevo estadio en Boca del Río para que sea la sede de los jarochos.
Para nadie es un secreto que Kuri no se lleva bien con las autoridades estatales y municipales, y un estadio propio le daría autonomía en algunos aspectos, ya que el ‘Pirata’ es del gobierno.
Los enterados dicen que el proyecto del estadio nuevo depende de que Kuri gane o no las elecciones para ser presidente municipal de Boca del Río.