Den las gracias a McLaren
La mirada de Checo no estaba perdida, más bien lucía resignada, abatida. Unas horas antes McLaren le había informado que prescindían de sus servicios para 2014; peor aún, era ya noviembre y a esas alturas del año encontrar un nuevo asiento era sumamente complicado. Pérez sobrellevó, como pudo, el doloroso fin de semana en Austin.
“¿Éste es el peor momento de tu carrera?”, se le cuestionó a Sergio en charla para RÉCORD, en una suite del Circuito de las Américas, en la que se respiraba tensión, desánimo, desilusión, que no necesariamente tristeza. “No...”, respondió, seguro de que antes había pasado cosas más difíciles.
“¿Qué puede ser peor que ser echado de un equipo grande?”, me cuestioné caminando sobre el paddock tras finalizar la entrevista. Estaba claro que la carrera de Checo había recibido un golpe devastador, del que no todos (los menos, de hecho) han podido levantarse. Lo dice la historia. Fracasar en una escudería de punta es lapidario.
Dos años y medio después, Sergio está de pie, exultante, en su punto. El podio de ayer en Bakú, a la orilla del mar Caspio, confirma su extraordinario nivel, construido de la única manera posible: paso a paso, acelerando, frenando, equivocándose, acertando, aprendiendo de cada una de sus 101 carreras. El segundo Top 3 del año al mando de, ojo, un Force India, lo tiene listo para volver a una escudería grande, a cobrar revancha de lo ocurrido en 2013.
Visto a la distancia, lo de McLaren tenía que pasar. A Pérez le llegó muy pronto esa oportunidad. Cierto, hubo cosas al interior del equipo que precipitaron su despido, pero él, sin duda, tuvo gran dosis de responsabilidad. La dura F1 tundió al inexperto y desenfocado Checo, que se levantó maduro, más despierto.
Sergio no tiene asegurada la vuelta a un equipo grande, los asientos son escasos y los contendientes muchos. Lo único que está en sus manos en este momento es su volante, para exprimir a tope el auto, dominar a su coequipero y pelear más podios. Si en 2017 le toca vestir nuevos colores será porque así tenía que ser.