Descanso activo
En repetidas ocasiones yo le he contado a usted, amigo corredor, sobre la importancia del descanso como parte de un buen plan de entrenamiento. Podría parecer contradictorio decir que para correr mejor hay que dejar de correr algunos días, pero es real.
Hay dos tipos de descanso que deben practicarse con la misma disciplina con la que se hacen las sesiones de distancia larga o velocidad; se trata del descanso total y el descanso activo.
El descanso total, como su nombre lo indica, se refiere a no hacer nada. Nada de nada. Si un plan de entrenamiento no incluye un día de no hacer nada, no es un buen plan.
El día de descanso total sirve para que el corredor se recupere de sesiones largas, sin hacer ningún tipo de ejercicio; a lo mucho cumplir con la cuota de pasos para no tener un día súper sedentario (10 mil pasos diarios según la recomendación de la OMS).
Ahora bien, el descanso activo se refiere a hacer algún tipo de actividad física diferente a correr.
Esto es parte fundamental del programa de entrenamiento para cualquier distancia, pero sobre todo para competencias de medio maratón o maratón.
El descanso activo permite que el cuerpo se recupere de correr, sin dejar de fortalecer la resistencia cardiovascular.
Además, en estas sesiones se ejercitan músculos diferentes a los que se usan corriendo.
Y es común que algunos corredores no les guste este día de descanso activo porque aman correr y creen que es incoherente.
Todo lo contrario, es una forma de darle ‘mantenimiento’ a los músculos y ayudarlos a tener una mejor recuperación.
En consecuencia, se evitan lesiones y se reduce la posibilidad de sobre entrenamiento.
La intensidad y la frecuencia con la que se debe de hacer el descanso activo siempre debe ser menor a la que usamos al correr.
La duración de una sesión depende de cada atleta, pero la recomendación general es de 40 minutos a una hora.
Lo ideal es practicar alguna actividad física completamente distinta a correr, como la natación, yoga, pilates, bicicleta o incluso caminar.
El objetivo es activar el cuerpo para mantener la condición física, pero eliminar el impacto constante en las articulaciones.
Una buena idea para sesiones de descanso activo es fortalecer grupos musculares clave para correr: abdomen, espalda, brazos y glúteos.
Esto se puede lograr con una sesión de pesas, una clase de entrenamiento funcional o una clase de yoga activa.
A mí me encantan los días de descanso activo, he descubierto que además de ser un respiro para mi cuerpo, también son un receso mental del entrenamiento.
Si usted no tiene la práctica de dejar de correr al menos un día a la semana, lo invito a probar y descubrir los muchos beneficios que tendrá en su próxima carrera.