Desencanto
Como normalmente sucede cuando México enfrenta a alguna potencia, las ilusiones y expectativas del triunfo épico se magnifican de inaudita manera. Y como normalmente sucede, la decepción por no conseguir tan sonoro triunfo también se engrandece sin pudor alguno.
El modelo deportivo de la selección alemana es el más vanguardista, visionario y exitoso de la época contemporánea.
Tiene a su selección mayor tirada al sol disfrutando vacaciones, tiene a otra en el Sub 21 que jugará la Final contra España, y la alternativa jugará el domingo la corona de la Copa Confederaciones contra Chile.
A pesar de estos contundentes hechos, se cree equívocamente que el modelo deportivo nacional puede ser comparado con el alemán.
Daría la impresión que reconocer dicha diferencia, notoria diferencia, es hacernos menos, vaya paradoja, si fuéramos lo suficientemente sensatos e inteligentes de identificar esa importante disparidad cerraríamos la brecha y se evitarían caídas como las vividas ayer.
Otro puntual ejemplo de la abismal desigualdad es tu caso Emre Can, tú estuviste en aquel delicioso juego en el que México los doblegó en Torreón durante la Copa Mundial Infantil, de la generación mexicana no hay ninguno en el escenario, tú Emre, eres parte esencial de la renovación, y apuesto lo que quieran a que estarás en Rusia 2018.
Escuché, Juan Carlos Osorio, tus declaraciones terminando el juego en donde explicaste tu propuesta y la de los teutones, y hablaste de defender en campo abierto o en espacio largo.
Ese audaz concepto que ninguna selección de élite en el planeta utiliza, para ti es un requisito inamovible de tu método, pues bien, fue ahí en donde los alemanes sacaron ventaja.
Cada ocasión que los futbolistas rivales se decidían ofender terminaban en tus barbas, Guillermo Ochoa, fueron cuatro goles, pudieron ser siete, así como México mereció también un par de pirulos dada su generación de juego.
Esta Selección no cuenta con ese necesario puente de ida y vuelta entre el cómo me gusta jugar y cómo debería jugar, máxime contra rivales de mayúscula envergadura.
Sólo poseen una vía, y sin duda esa ruta contra Estados Unidos, Eslovenia, Ghana, Nueva Zelanda, Rusia y la mayoría de oponentes de medio pelo con los cuales se cruzan es válida, contra los mejores del orbe simplemente es un suicidio.
Lo escribí en mi última columna aquí, no por haber pasado la fase de grupo de forma invicta todo era bueno, existían grandes áreas de oportunidad que no fueron atendidas, la más, defender mejor.
Y eso no es exclusivo de los defensas y portero, México no cuenta con un arraigado y sensato concepto de cómo defender, son corretizas individuales para quitarle el balón al rival.
Así como también quiero señalar que en la cruda derrota sufrida no todo fue malo, existieron pasajes gratos de juego en donde los mexicanos dominaron y lo hicieron con autoridad.
Penosamente en esos puntuales momentos en donde México pudo meterse al juego no estaba en la cancha el mejor futbolista de la cofradía, tú Carlos Vela, condicionado por el método al no considerarte dada la duda sobre si soportarías jugar de extremo, prescindieron de tu arte, magia, creatividad, y sobre todo, de tu pase de gol, cosa que esta Selección no posee.
Ante equipos de alcurnia deben jugar los mejores, punto. Las sobadas rotaciones me parecen maravillosas, existen algunos futbolistas que no pueden ser parte de ellas, máxime en juegos de eliminación directa en competiciones medulares, el famoso Carlos V es uno de ellos.
Otro punto medular es el medio-centro, ese no puedes ser tú, Héctor Herrera, y el segundo gol del genio Leon Goretzka destierra por siempre que conoces la demarcación, el espigado alemán te paso por delante y lo abandonaste esperando que alguien más lo atendiera, bien, lo atendió la red de tu portería.
El medio de contención es la estructura, los nacionales no la tienen, es un equipo desbalanceado por la falta de un especialista en esa posición.
Por otro lado, me resulta ridícula la necesidad de sangre en el entorno, a pesar del doloroso tropiezo, tú, Juan Carlos Osorio, eres lo mejor que le pudo haber pasado a esta Selección Nacional, que no quepa duda, vas a dirigir, los tres, cuatro, cinco, seis o siete en el Mundial de Rusia 2018.
Daría la impresión que México dejó pasar una fabulosa oportunidad de expiar sus fantasmas y derrocar al rey, en este caso uno germano.
La acre realidad es que estamos a años de distancia de siquiera rasguñar las vestiduras de un dignatario de la pelota como Alemania, que se crea lo contrario es lo que confunde la lectura.