Desesperanza y conformismo
Siempre he pensado que, por una u otra razón, no tenemos el futbol que merecemos, pero hay algo mucho peor que eso: la desesperanza y el conformismo.
Los niveles existen en el futbol como en otros muchos aspectos de la vida. Reconocer tus avances y tu potencial es tan importante como vivir y aceptar tu realidad. Lo que nunca deben faltar son motivos para seguir creyendo y soñando que puedes ser mejor de lo que has sido.
Pero dejemos los discursos de motivación y hasta de filosofía para otro escenario. México se ha clasificado al Mundial. Hay algunos que lo celebran y lo ponderan. Habemos otros mucho más cautos que suponemos que el boleto mundialista, logrado bajo las condiciones en las que lo ha logrado el Tri (primero, sin un estilo de juego definido y de buen futbol, y segundo, en una de las zonas del peor nivel futbolístico) no debe ser motivo de ninguna exaltación.
México, hasta ahora, ha cumplido. Ha cumplido con ‘el negocio’ de clasificarse a una Copa del Mundo (la número 16 de su historia) y nada más. Sus expectativas parecen estar más allá de un grisáceo triunfo sobre Panamá y del dominio de un área que históricamente le ha favorecido. De nada le sirve a México clasificarse ‘caminando’ en Concacaf si una vez en el Mundial su futbol va a ‘gatear’ como lo ha hecho en esta misma era cuando intentaba probarse en un nivel superior del juego (la Copa América del Centenario y la Copa Confederaciones).
No podemos cruzarnos de brazos y conformarnos con que ésta es nuestra realidad y que la distancia respecto a las grandes potencias del futbol es y será siempre la misma. Las pruebas, aunque escasas, existen. México ha mostrado una imagen más avanzada de su futbol en los últimos Mundiales, donde se ha asomado, de forma competitiva, hasta los Octavos de Final. Llegar al Mundial es un requisito. Mostrar una forma, una manera con la cual se pueda establecer un avance con respecto al pasado es una necesidad y casi una obligación de este futbol.
La mejor noticia del viernes por la noche, cuando se consumó oficialmente la clasificación mexicana para Rusia 2018, ha sido la continuidad del entrenador Juan Carlos Osorio. El colombiano, como casi todos sus antecesores, no ha escapado de la polémica. Y aunque es verdad que su ‘sistema’ (más que de juego, de trabajo, el de las ya famosas ‘rotaciones’) no ha terminado por establecerse favorablemente, él no parece ser el único responsable de que el juego mexicano no haya alcanzado su potencial y un convencimiento pleno.
Los futbolistas son los que corren, meten la pierna y también los goles. La materia prima y fundamental de este deporte. Los que ganan y pierden en la cancha. Yo creo que es el momento de exigirle a los futbolistas mexicanos que sean responsables de sus actos. Hubo, incluso, quien llamó a esta generación como ‘la mejor de la historia’ y la ponderó, también, como la más sólida basado en el sitio en donde actúan sus futbolistas, la mayor parte de ellos en Ligas europeas de una alta competitividad. La realidad es que no han alcanzado los niveles para los que se les concibió. Sin especificar en algún nombre en particular, todos ellos, vestidos de verde, han quedado a deber.
Como sucedió hace cuatro años y como ha ocurrido en la mayor parte de la historia, la Selección Mexicana no ofrece una garantía de productividad y de competitividad para el próximo verano. Hay quien ve esto con buenos ojos: “Cuando llega el evento grande, la Selección se sublima y termina jugando mejor de lo que esperábamos”. Sí, estoy de acuerdo, pero no puede ser la historia eterna de nuestro futbol. México tendría que mostrar avances juego a juego, presentación a presentación, sin importar el torneo o el tamaño del partido para que cuando vuelva a presentarse la ocasión de un juego en Octavos de Final del Mundial, ante Holanda, Argentina, Alemania, Brasil o España, se eleven las posibilidades de sortearlo con éxito.
Entiendo que alrededor de la Selección Mexicana exista todo un ‘aparato’ de comercialización, de ventas y de la explotación de la imagen y que para ese negocio sea imperativo ir al Mundial, pero para efectos exclusivos del futbol, lo importante no es tan sólo ir al Mundial, hay que buscar la trascendencia que este futbol ha amagado y que jamás ha alcanzado, teniendo, insisto, el potencial de sobra para hacerlo.
Queda poco menos de un año por delante. Esta Selección debe mejorar. Debe mejorar el entrenador y debe mejorar cada uno de sus futbolistas, porque con el nivel de juego que han mostrado hasta ahora, Rusia 2018 no ofrece ninguna garantía genuina. Por lo demás y atestiguando la reacción de alguna parte del medio y de la afición ante la clasificación mundialista, me queda claro que hay algo peor que la realidad y la mediocridad. La desesperanza y el conformismo de pensar que ésa es nuestra realidad y que de ninguna forma salimos de ella.