Discrepancias
El equipo mexicano de manera invicta se apostó en las Semifinales de la Copa Confederaciones, hecho plausible y destacado sin el menor atisbo de duda. México ha exhibido aspectos sumamente gratos, uno de los más notables ha sido su capacidad de rebelión ante la adversidad. Otro, su estrecho vínculo con la victoria, el ganar es una costumbre, así como lo es el perder. Y otro punto a destacar es su pegada, hace mucho tiempo que una Selección Nacional no era tan efectiva en el porcentaje de opciones de gol generadas y sus anotaciones.
También han mostrado sabiduría, sobre todo ante Rusia, en donde después de tu gol, Hirving Lozano, y tu torpe expulsión, Yuri Zhirkov, los mexicanos dieron una sensacional cátedra de cómo controlar un duelo. Sería estúpido no señalar que la cofradía mexicana ha realizado cosas muy buenas, incluso varias han rozado la excelsitud, pero igual de burdo sería no apuntar que este grupo tiene importantes áreas de oportunidad.
Voy a ellas. La más alarmante es que posee pronunciados espacios de desarticulación; entiendo perfectamente que es imposible dominar los noventa minutos, pero también identifico con meridiana claridad que esos pasajes en donde se es dominado no pueden ni deben ser tan catastróficos. En los tres combates sostenidos han sufrido una excesiva cantidad de jugadas manifiestas de gol en contra, tanto así que en el primer partido tú, Guillermo Ochoa, fuiste la figura, y en el segundo tú, Alfredo Talavera, también.
Otro punto a solventar es la gestación de jugadas de gol. México ha encontrado soluciones durante el trámite del juego mediante el gol; han metido pirulos sin trabajarlos, sin crearlos. Primero los mereces y luego los consigues, el equipo mexicano lo ha hecho al revés. Y los goles de ustedes, Hernández y Moreno ante Portugal, y los suyos, Araujo y Lozano ante Rusia, son el perfecto ejemplo de que la elaboración de la jugada no existió.
Otro sitio en el que percibo fragilidad es la posición que tú, Héctor Herrera, desempeñas, la de medio-centro, para mí eres un fantástico futbolista- pero que en esa demarcación estás condicionado. Por tu naturaleza, la pelota y el ofender te llama, por ende tu espalda queda desprotegida y como no estás tú, Rafael Márquez, jugando detrás, con esa sublime lectura de juego que te hace reducir el espacio que se forma entre centrales y medio de contención, ha habido mucho sufrimiento, ya que los delanteros rivales encuentran la pelota de frente a los defensores nacionales con mucho espacio por recorrer.
Pero lo más espeluznante sobre la Selección Nacional es la percepción de que no se puedan debatir las ideas porque los resultados han sido muy buenos, eso es lo más triste y equívoco. Parecería estar prohibido el desacuerdo en el pensar, que no es una exclusiva sandez del futbol, eso nos pasa como sociedad. Somos terribles e inflexibles ante la diversidad de opiniones, cuando esas son las que realmente enriquecen, las que nos harían evolucionar en todo sentido. Pero no, el debate lo desterramos como primera reacción, máxime cuando puede ser una severa amenaza al contener ideas y pensamientos que no van en el mismo sentido que los mías. Aseverar que el que está sentado en la parte opuesta de la mesa con disímiles concepciones no debe ser escuchado, es una triste y contundente conjetura sobre que las ideas contrarias deben ser arrumbadas, cosa que no conviene permitir.
Otra amarga muestra de la intolerancia al pensar diferente nos la ofrece tus rotaciones, Juan Carlos Osorio. Eres amigo del método y ese no va a cambiar nunca, habría que tener media neurona para creer que vas a modificar tu metodología. No se trata de porfiar si vas a cambiar el método o vas a detener las rotaciones, pero la proscripción de no poder discutir sobre las consecuencias, buenas o malas de tu método, eso sí es una infamia.
Aseverar que porque México ha tenido buenos resultados no podemos expresar nuestro sentir o pensar sobre dichas rotaciones es un endeble argumento y una enclenque trinchera.
Desde tu llegada Juan Carlos, señalé en este fabuloso espacio y en otros más en donde irresponsablemente me permiten estar, que eras una gran opción para dirigir a México, una opción sumamente válida para la Selección. Eres un tipo culto, con bagaje, educado, estudiado, estable, que dialoga, es más, creo que eres el único de los directamente involucrados que no le incordia en lo absoluto que se discuta sobre tus maneras, rotaciones y gustos sobre el juego. Te cautiva y disfrutas hablar de futbol y hacía largos, pero largos años, que no se hacía en el medio. Tú obligas al debate de las ideas, la bronca son esos rupestres fanáticos que toman partido por no incursionar en el debate de las ideas.
Si México gana la Copa Confederaciones, si México pierde ante Alemania, si México queda en tercer o cuarto lugar, si México llega al quinto partido, si México es Campeón del Mundo, si México hace el ridículo en Rusia 2018, se tienen que seguir debatiendo las ideas, no importa si son diferentes, ese tipo de ejercicios nos harán mejor y mucho bien a todos, repito, a todos.
Nadie posee la maldita verdad absoluta, esa no existe carajo. El desacuerdo y las discrepancias deben tener cabida en cualquier conversación, se trate de futbol, de astronomía o de cualquier tópico, el pretender desestimar el pensar de alguien más simplemente porque va en dirección distinta a mi pensar es lo más retrógrada que existe.