El América de la crisis... o de la pre-crisis
Sentados, cruzados de brazos, medio aburridos y hasta confundidos, seguimos esperando al América y al Lavolpismo, en ese orden. La pregunta es ¿quién llegará primero?, o mejor dicho, ¿llegarán algún día?
El América no está en ‘crisis’ todavía, pero sí en una -llamémosle- ‘pre-crisis’ que dependerá directamente de lo que suceda en una semana de nueve puntos ante equipos que en apariencia son inferiores (Morelia, Chiapas y Puebla), los cuales serán el preámbulo de lo que viene justo a finales de mes: Chivas, en Guadalajara, y Cruz Azul, en el Azteca. Si La Volpe supera el mes de febrero, será el entrenador del América hasta el final de la campaña.
Una noche ‘pasada de copas’ para el América en Tepic, donde perdió el partido y también la confianza de que en cualquier momento recuperaría su condición futbolística. El América corre, presiona, vive de las jugadas a balón parado, pero no alcanza aún una identidad futbolística que parecía estar cerca de lograr en la parte final de la temporada, cuando estuvo a 15 minutos de conseguir su decimotercer trofeo de Liga. El nuevo número ‘10’, Cecilio Domínguez, ha comenzado con intensidad, pero le falta adaptarse. Los que deben producir el futbol -Carlos Darwin Quintero y Renato Ibarra- han iniciado lento y el aparato defensivo -todavía obra de Mohamed, con Goltz y Aguilar como escudos- ha sido constantemente vulnerado por los rivales. El joven Edson Álvarez sigue siendo la ‘joya’ más preciada, hasta ahora, de la segunda era de La Volpe como entrenador en Coapa.
El América no ‘carbura’, pero todavía tiene una excusa como parte del atropellado calendario del final del campeonato pasado, las escasas vacaciones o la inexistente pretemporada que podrían juntarse a los titubeos o a la falta de economía que la directiva mostró al momento de rearmar un plantel que perdió jugadores y piezas importantes. La parte física puede ser un pretexto. La parte futbolística no lo será. A pesar de la salida de algunos ‘peces gordos’ de las últimas temporadas, el América parece tener un equipo con la capacidad de competir y de llegar a la Liguilla. De ahí a pelear por el campeonato podrían existir ciertas dudas.
Me preguntan a través de las redes sociales por qué el América aglutina tantas críticas y Tigres, que comenzó el torneo tambaleante, con derrotas ante Atlas y Chiapas, parece menos presionado. La respuesta es sencilla: Tigres es el Campeón. Y si quieren otra respuesta más vehemente: el América tiene otro tipo de responsabilidad pasional. El América siempre ha sido club examinado minuciosamente partido a partido. Con La Volpe o sin él, con Peláez o con otro, el América está y estará siempre bajo la lupa.