El América es el ‘pavo’ de la Navidad…
Se ha preparado una ‘gran fiesta’. Muchos, inocentemente, creen que todo tiene que ver con un tema deportivo, futbolístico, pero en realidad hay más, mucho más de fondo, de intereses, de condiciones económicas, empresariales, de un negocio, de una industria que atraviesa por una innegable crisis y que espera que el día 25 marque el comienzo de su ‘salvación’. El América no lo sabe, no, pero es el ‘pavo’ de la Navidad, un ‘pavo’ de esperanza en la búsqueda del rating histórico añorado.
No descubro absolutamente nada cuando afirmo que el América es más que un simple equipo de futbol. El América es también un catalizador, un ‘punta de lanza’ en todos los negocios que rodean a la industria futbolística mexicana y, sobre todo, para una compañía que no parece estar, como muchas otras en esta época, pasando por sus mejores momentos en materia de salud empresarial y económica.
El América es una esperanza de rating para Televisa en tiempos donde sufre en cada una de sus ofertas televisivas: novelas, programas de entretenimiento, noticiarios y, obviamente, en temas de orden deportivo. Las últimas noticias indican que atraviesa por una crisis, que lamentablemente le ha forzado a terminar con programas, barras de información y buscar nuevos proyectos para subsistir en el ‘canibalesco’ mundo de las audiencias y la televisión abierta. Al mismo tiempo, cosa que todavía es aún más lamentable y penoso, es que le haya costado el puesto de empleo y el modo de subsistir a miles de personas y de familias.
Futbolísticamente hablando, Televisa aún se está recuperando de la reciente partida de uno de sus máximos colaboradores en la recolección de audiencia a través del futbol: las Chivas. El final del contrato con el Guadalajara y la decisión de Jorge Vergara de buscar nuevos rumbos, alteró drásticamente los niveles de audiencia del futbol en la televisión y en las cuentas finales de la empresa de Chapultepec 18.
El América es hoy una esperanza de rating. Debe serlo. De ahí la importancia de las siguientes semanas. La empresa, su empresa, la que lo maneja, debe lamentar muchísimo no tener derechos sobre el Mundial de Clubes, pero está concentrada en la Final, que además tendrá un entorno muy especial al celebrarse, por primera vez, en fechas de la Navidad. Se cree que el juego de Vuelta y definitivo a celebrarse en Monterrey -que es lo de menos dónde se celebre- la tarde-noche del domingo 25 de diciembre puede significarse como la transmisión más vista en la historia de la televisión y el futbol mexicano. Para que ello ocurra, la televisión necesita ‘actores sanos’ y poderosos. Tigres está completo y presume a uno de los mejores planteles en la historia moderna del futbol mexicano, y el América está de viaje por Japón, donde deberá cumplir con un decoroso Mundial de Clubes que eleve sus bonos de cara a la Final, a la que, indudablemente, no llega favorito.
La decisión de ratificar a Ricardo Antonio La Volpe como el entrenador para el año 2017 pudo haber llegado desde una oficina de mayor rango dentro de la empresa. Los señores Romano y Peláez tardaron demasiado en darse cuenta, primero, que los tiempos no le favorecían en caso de un gran fracaso del América en los dos eventos como para buscar un nuevo entrenador, y segundo, lo mas importante -creo yo- que con esta decisión le han dado un impulso moral a La Volpe y a los futbolistas a horas de comenzar su participación en el evento avalado por la FIFA.
La empresa que es dueña del América espera ansiosamente el día 25. Es una gran oportunidad de cerrar el año de manera poderosa, fuerte, de dar un ‘golpe sobre la mesa’ y decirles a sus competidores y al resto del país el poder que pueden tener a través de una pantalla de televisión. Para ello, insisto, requieren que el América vuelva completo, lo más sano y fuerte posible de su expedición por Japón.