El Barcelona de Messi...
Los entrenadores dictan un sistema, un estilo, un método y hasta un liderazgo. Los futbolistas aportan lo más importante del juego: el futbol.
Los días de Luis Enrique en el Barcelona se están extinguiendo como en su momento se extinguieron los de Pep Guardiola. La prioridad del Barcelona sigue siendo la misma: Lionel Messi. Y a partir del astro argentino, el equipo que ha marcado una época en cuanto a calidad y a estilo de juego, volverá a reconstruirse.
El abrupto final de la era Luis Enrique no deja de ser lamentable. Bajo su mandato, el Barcelona había alcanzado un nivel superlativo del juego y una condición ganadora que le significó una comparación directa con los tiempos de su antecesor y ‘maestro’ Pep Guardiola. Champions, Liga, Copa del Rey y Mundial de Clubes. Al Barcelona de Luis Enrique no parecía faltarle nada.
Pero nada es eterno, ni en la vida ni en el futbol, donde el balón corre al capricho y al sentimiento de un grupo de futbolistas. El Barça empezó a mostrar deficiencias mismas que encontraron su hecatombe el 14 de febrero en París. Esa noche, en el Parque de los Príncipes, ‘el amor’ entre Luis Enrique y el Barcelona había concluido de forma abrupta y terminante. Un 4-0 desastroso, vergonzoso y humillante. Fue el final de una época, aunque muchos se negaban a admitirlo y guardan cierta esperanza por el partido de vuelta, del próximo miércoles, en el Camp Nou.
El modelo blaugrana de Luis Enrique había caído en ‘pecados capitales’ del barcelonismo: perdió el estilo de juego, perdió la confianza en su funcionamiento y perdió, de paso, la sagrada conexión con La Masía, la famosa ‘fábrica de sueños’ del conjunto catalán. Hay quienes advertían también una pérdida de valor en la relación entre el vestidor y el entrenador. Línea a línea, el Barça se desmoronaba, aunque, muchas veces, la irregularidad de la Liga española y la indudable capacidad de su tridente -Messi, Neymar y Suárez- eran capaces de ‘maquillar’ las victorias y las derrotas.
Tras lo de París, quedó poco o nada del Barcelona de Luis Enrique. Es el momento justo de reconstruirse. Y tiempo y nombres le sobran al equipo. Ya empiezan a nombrarse algunos; Sampaoli (hoy con el Sevilla), Sacristán (el técnico de la Real Sociedad), Valverde (el entrenador del Athletic de Bilbao) o quizá hasta Juan Carlos Unzué (que trabaja en el cuerpo técnico de Luis Enrique). La máxima prioridad del Barcelona está en asegurar a Messi y con ello darle certeza y poder a su futuro. En las próximas semanas, el jugador argentino será tentado con la oferta más generosa e impresionante que jamás haya conocido el mundo del futbol.
Al final del día, era el Barcelona de Pep, el Barcelona de Vilanova o era el Barcelona de Luis Enrique, pero siempre fue el Barcelona de Messi...