El otro 'Loco'
Rodalgo era policía y le enseñó a Jorge, su primer hijo, todo lo importante de la vida: los valores, las responsabilidades y las pasiones, porque la pasión se transmite; aunque quizá para muchos ésta no es un acto hereditario, para aquel honesto oficial de la pequeña ciudad de Casilda, 51 kilómetros al suroeste de Rosario en Argentina, lo era.
Fuera del trabajo, lo que le arrebataba la cabeza a Rodalgo era el futbol y en específico River Plate, el opulento club de Buenos Aires, al que sus aficionados durante años le exigieron juego exquisito y ganador; hinchas de ‘paladar negro’, se autodenominan; significado duro y audaz que dicta no conformarse sólo con el resultado, sino con la forma de obtenerlo y ésta, por lo menos en los años setenta y ochenta, debía ser espectacular, estética y abrumadora.
Por eso el pequeño Jorge también entendió el juego así, atacando, intentando divertir y aunque sus piernas no hacían en un campo lo que su mente y corazón gozaban, no perdió la esperanza de ser futbolista profesional. Se ganó un lugar en las inferiores de Newell’s Old Boys, club en el que anualmente se probaban más de 10 mil chicos.
‘Zurdo’ le gritaban por perfil deportivo y también político, ya que gustaba tener ideas de izquierda que contraponían todo lo que su padre representaba.
Rústico elemento enquistado en el medio sector de recuperación, con fuelle, potencia, sacrificio y alma invencible; en pocas palabras, un futbolista sabedor de sus limitaciones, pero con espíritu ganador.
A los 16 años, un choque al final del entrenamiento lo dejó con una terrible fractura expuesta de tibia y peroné que lo alejó de las canchasmedio año.
“En Newell’s siempre había competencia de 100 jugadores por posición; por eso, cuando volví era el 101 y todos eran mejores que yo, por eso decidí nunca más jugar a la pelota”, le contó a TVN.
Su pasión por el esférico lo dilapidó al retiro y aunque los huesos soldaron, su mente por unos meses parecía quebrada; sin embargo, la pasión lo sacó del conato de depresión.
“Mi gran fracaso fue no ser futbolista y yo soñaba con ganar una Copa del Mundo, entonces dije: ‘Voy a tratar de ser entrenador y ganar una Copa Mundial’”, le dijo a Canal Plus.
Veía partidos, losmás posibles, analizaba tácticas, jugadores y, sobre todo, se enamoró de la manera en la que jugaba el Newell’s de Marcelo Bielsa, un equipo intenso, arrollador, de gran pegada, con tintes decorativos excelsos y una necesidad absoluta de protagonismo con el balón.
“Ese equipo fue Campeón en Argentina y Subcampeón de la Libertadores, era impresionante verlos jugar, apretar, morder, desequilibrar”, relata.
Bielsa se convirtió en su guía espiritual, en su modelo a seguir, dejó de ver otras vertientes tácticas, se empecinó en estudiar a profundidad a Marcelo y si era posible, su idea básicamente era plagiarlo.
Jorge trabaja en el Banco Provincia como cajero. Cuentan que era tan rápido contando dinero y eficaz en sus tareas que había horas muertas, en donde su vehemencia lo hacía casi enloquecer por el aburrimiento y el encierro.
Todas las tardes iba al Bar Sarmiento, a la vuelta del banco, para hablar horas enteras de futbol y de Bielsa. Ahí consiguió un contacto que lo hizo entrar de medio tiempo a trabajar en el Registro Civil, donde llenaba actas de matrimonio y de defunción. La otra parte del día entrenaba al equipo de futbol Alumni, donde jugó de niño.
Las cosas siempre las tomó muy en serio, tanto que pretendía que la dirigencia de Alumni le diera viáticos para concentrar al equipo la noche previa a los encuentros de la Liga regional y más de una vez buscaba que sus jugadores, todos ellos con profesión y/u oficio a la par, se entrenaran a doble turno. Famosa se hizo la imagen de un técnico trepado en la copa de un árbol dirigiendo desde ahí a su escuadra, luego de ser expulsado; ese era Jorge, Jorge Sampaoli.
“Lo curioso de eso es que me subí como 10 metros, el partido lo perdimos contra 9 de Julio de Arequito, los dirigentes se fueron y yo no me podía bajar solo. Estuve una hora ahí arriba hasta que el canchero (cuidador del campo) después de sacar las redes de los arcosme vio y me prestó su escalera. Me tuve que ir a Casilda desde Arequito en camión solo”.
Estudió el curso de técnico dos años y el ‘Indio’ Solari le entregó su título. Ahorró hasta el último centavo de sueldo y se fue de ‘mochila’ dos meses a Europa con la intención de infiltrarse a ver entrenamientos de los mejores clubes disfrazado como caza autógrafos. Fue tan ajustado, que la calle más de una noche fue su cuarto.
Una tarde el teléfono sonó, la llamada llegaba desde Chiclayo, Perú. El Juan Aurich necesitaba entrenador, se iba al descenso, no tenía dinero y un representante les dijo que había un joven dirigiendo con éxito a Argentino de Rosario, conjunto de Tercera División de ese país, que podría ayudarlos.
Sampaoli dejó todo y surcó a la aventura. Los sacó del hoyo, pero se distanció del club porque no tenía ni para comer; no obstante, la manera arriesgada con la que su equipo enfrentaba los partidos, lo llevó de inmediato al Sports Boys del Callao, cuadro rosado de la periferia limeña. Ahí, Jorge dormía en la estación de bomberos del puerto en una litera, junto a 10 voluntarios del heroico cuerpo; fueron pocos encuentros los dirigidos y abandonó la nave en solidaridad con un plantel que vivía sin pagos.
La ausencia de recursos económicos en el campeonato peruano es tema conocido desde hace mucho tiempo, por ende, el torneo raspa el semiprofesionalismo; de todas formas, Jorge ahí había encontrado lo que en Argentina, sin haber jugado en Primera, era imposible: la oportunidad.
Coronel Bolognesi lo internacionalizó, al disputar choques de Copa Sudamericana. El brinco a Sporting Cristal parecía el paso a la estabilidadmonetaria; el problema es que el técnico pidió se despidiera a los referentes de la plantilla, pero los directivos no lo apoyaron. La lucha interna terminó en el cese del entrenador.
O’Higgins de Chile fue su siguiente parada, ahí los métodos ‘Bielsistas’ de cuadricular el campo de juego con cintas, conos, estacas y de amarrar a sus jugadores con lazos para que evitaran despegarse demasiado en los movimientos tácticos por línea que les pedía, llamaron la atención de todos en el certamen andino, aunque la prensa de forma despectiva lo bautizó: ‘El Bielsa de los pobres’. Se fue para Ecuador con un gigante como Emelec, del cual vio cerca de 50 partidos antes de aceptar la oferta. Repudiado ante los primeros resultados, terminó como Subcampeón en una Final escandalosa contra la Liga de Quito que lo dejó llorando ante las cámaras.
La Universidad de Chile apenas había terminado de charlar con Diego Simeone cuando al otro día se decidieron por los métodos y filosofía de Sampaoli. El famoso ‘Ballet Azul’ del Estadio Nacional revivió viejas y gloriosas páginas a su mando. Tres Ligas, una Copa y el primer título internacional del club: la Copa Sudamericana, lo mitificaron en el club de Ñuñoa.
Cuando Marcelo Bielsa dejó a la selección chilena, Claudio Borghi, elegido nuevo mandamás de la Roja, lanzó ante la tristeza del público la frase de: “Bielsa dejó más viudas que la Segunda Guerra Mundial”; en clara alusión a que su trabajo sería menospreciado por el amor desbordado que la afición le tenía al saliente entrenador.
Las cosas para ‘Bichi’ fueron nefastas y con Chile muy comprometido en la eliminatorias decidieron traer a Sampaoli, personaje que se encontró un equipo anquilosado y sin motivación para seguir.
La ansiedad por trascender lo hizo recuperar el fuego sagrado de sus dirigidos, a los que les exigió volver al amateurismo. “Estoy convencido que incluso los mejores futbolistas del mundo no son tan buenos como lo eran de niños, cuando jugaban por diversión y pasión solamente”.
Chile volvió a adelantar las líneas en la presión al rival. Su estilo fue el vértigo de Bielsa con la posesión de Sampaoli. Una seductora mezcla a prueba de potencias que desquiciaba físicamente a los contrincantes, debido a la exigencia absoluta en todos los rincones del campo. Acumuló mucha gente en el medio sector y su necesidad enfermiza e imperiosa de tener buenos jugadores técnicamente lo orillaron a habilitar como centrales a Medel y Díaz, que solían jugar como volantes.
“Mi petición es tener la pelota adelante y cuando la perdemos recuperarla a más tardar en siete segundos, eso nos permite mantener la intensidad, la posesión y la ubicación permanentemente en ataque. Me gusta decirle a mi jugadores que sean lo que son y que no se achiquen jamás. Así logro someter a élite desde la no élite”.
Horas corriendo por las ondulaciones santiaguinas; sí, trotando y ejercitando su cuerpo y mente porque así aprovechaba para aislarse y seguir escuchando con los audífonos las nutrientes y larguísimas conferencias de prensa que Bielsa dio cuando era entrenador de Chile. Las escuchaba para seguir aprendiendo conceptos y frases, palabras y dichos, ideas y formas.
Chile calificó al Mundial, exhibió a España en Maracaná y un poste de Pinilla los dejó a punto de echar a Brasil. Sampaoli logró recuperar la mente de los chilenos y ademas consiguió que sus jugadores arriesgaran en todo momento, porque el técnico argentino suele no hacer caso a los consejos del cuerpo médico y lleva al límite a sus dirigidos. Por eso Vidal jugó con la rodilla inflamada toda la Copa del Mundo y Medel desgarrado contra Brasil.
El compromiso y el convencimiento es absoluto. “A mis jugadores les exijo el 150 por ciento, damos todo, vamos al límite porque entrenamos al límite, después veremos quién y cómo quedaron las cosas”.
Chile hizo historia al conseguir su primera Copa América y aunque el camino se vio manchado por el accidente automovilístico de Vidal, Sampaoli fue polémico con su postura. “No separamos a Arturo porque no consideramos que fuera tan grave”. Meses después aceptó que le debía a Vidal el favor de jugar lesionado el Mundial y que de haber sido el tercer portero el involucrado en el accidente, lo habría separado del plantel.
Tras ganarle a Argentina, toda la selección fue al Palacio de la Moneda; sin embargo, el entrenador se ausentó: “Ya habíamos ganado, estaba muy contento, pero le ganamos a Argentina y sabía que mucha gente amiga y familiar estaría triste por eso y yo había tenido algo que ver, por eso no me pareció que correspondiera asistir”.
El amor cegado por el ‘Nuevo Bielsa’ se terminó rápido, cuando surgieron rumores de que Sampaoli ya no quería vivir ni dirigir en Chile, lo que le provocó insultos de todo tipo. De nada servía su postura política y abierta a favor de una educación superior pública en el país andino y también su campaña en ayuda a niños con fibrosis quística. “Yo nunca dije que no quería vivir aquí. Sacaron a luz mi contrato e insinuaron que evadía impuestos en paraísos fiscales, eso no lo voy a permitir”.
El Sevilla es hoy su nueva ventana a la imaginación y el trabajo. “Tengo un compañero que dice que le gusta tener en el equipo once centrocampistas, uno con guantes. En cierta manera lo comparto, porque los centrocampistas son aquellos jugadores que tienen mucho amor a la pelota. Y eso es lo que estamos buscando. Acá en Sevilla vivo aislado, pensando solamente en mi equipo, normalmente no miro tele, no leo medios de comunicación. Estoy totalmente abocado a lo que me preocupa, que es el Sevilla. Necesitamos gente totalmente amateur, que se rebele y diga: ‘Vamos a jugar para ganar por la camiseta’”, tiró para Estadio Deportivo.
Su revolución tardó algunos partidos, pero hoy el Sevilla vive constantemente entre los tres mejores y es sin duda la revelación de la Liga por fondo y forma. “Yo busco ambición en un proyecto, no me gusta pelear por media tabla. Ni siquiera me fijo en el plantel, quiero que la gente que te busca para entrenar a su equipo quiera ser campeón, porque a mí me costó tanto trabajo que yo sabía que no tenía más de tres partidos y por eso busco conmover desde el inicio”.
Jorge Sampaoli es tan ‘Bielsista’ que hasta lo rebasa, como el mismo Marcelo dijo cuando entrenaba en Marsella. “Claro que he visto los juegos de Chile. Me gusta como juega. No he hablado con él, pero está claro que ya superó lo que yo hice y creo que yo debería cuestionarle mas cosas a él que él a mí”, mencionó en conferencia el ‘Loco’.
Lo curioso del asunto es que nunca se han visto en persona, no se conocen y esto se debe a que Sampaoli no desea desmitificar a su ídolo; anécdota idéntica a la de Germán ‘Mono’ Burgos, que cuando los Rolling Stones tocaron en el Monumental de River, él teniendo la posibilidad de conocer a Mick Jagger y decidió no hacerlo. “No quiero encontrarlo en un mal día o que esté cansado y me haga un mal gesto, quiero mantenerlo ahí arriba, en el pedestal”.
Amateurismo, rebeldía, entrega, compromiso, emoción y pasión son los tópicos que pide el calvo entrenador que siempre lleva en su billetera una foto de su padre fallecido, cuando Jorge tenía 25 años.
“No escucho y sigo porque mucho de lo que está prohibido me hace vivir”. Sampaoli lleva tatuada esa frase en el brazo izquierdo, es la canción Prohibido de la agrupación Callejeros. Otra de sus máximas, además de ser la réplica de Bielsa, el otro ‘Loco’.