El Pingo' Miranda entrena en el mismo gimnasio donde empezó en Monterrey
RICARDO VELÁZQUEZ
El regio por adopción Julio César ‘Pingo’ Miranda, Campeón del mundo peso Mosca de la OMB, asegura que el éxito no se le ha subido a la cabeza y que por su gente peleará en su próxima defensa el 16 de julio ante el estadounidense Brian Viloria en Hawai.
Miranda se siente el campeón de la raza, pues entrena en el mismo Gimnasio El Jefe desde su llegada a Monterrey de su natal Veracruz.
Mientras el Pingo atiende la entrevista, el resto de boxeadores amateurs contemplan el cinturón que lo acredita como monarca mundial
"Lo soy, soy el campeón de la raza, aquí está la misma raza con la que empecé desde abajo y sigo con los mismos ahora que estoy arriba.
"Parte de ser un verdadero campeón es mantener la humildad, porque sí hay boxeadores que han cambiado y la gente los empieza a reprochar porque no es justo.
"Tengo un renombre que es el de ‘campeón’ y para mí es un orgullo, pero yo sigo entrenando donde mismo, aquí la raza viene y me pide mi cinturón para tomarse fotos con el y claro que se los presto”, reveló el monarca, de 31 años de edad.
Aún con el fajín a la cintura, el regio no ha cambiado su estilo de pelea de tomar la iniciativa en el combate y asegura aún tener deseos de crecer, seguir defendiendo su título y a mediano plazo buscar la unificación de títulos.
"Yo siento hambre todavía de retener mi título, no quiero que nadie me lo arrebate, quiero seguir siendo el campeón.
"Además tengo la espina clavada de cuando perdí en Tailandia y en Johannesburgo (ambas en 2009, contra Pongsaklek Wonjongkam y Moruti Mthalane, respectivamente), ellos eran campeones, ahora yo también soy campeón, quisiera una revancha con ellos unificando títulos en un lugar neutral”, dice el Pingo.
Enfocado en la preparación
Apenas unos días faltan para el 16 de julio, fecha pactada para su visita a casa de Brian Viloria en Hawai y el Pingo se ha olvidado de todo para enfocarse en su preparación.
"Es un poco pesado las últimas semanas, uno deja de lado todo, hasta la familia, eso es un poco complicado, pero al final valdrá la pena.
"Ahorita me levanto a las cinco y media, a las seis empezamos a correr como hasta las siete y cuarto, luego desayuno algo leve y descansar un rato para luego guantear en la tarde”, comentó.