El Rebaño que encontró a su pastor...
Apareció por la puerta de llegadas internacionales del aeropuerto de Guadalajara. Venía -eso nos dijeron- por un fin de semana, mientras el Chepo de la Torre seguía trabajando en Verde Valle y mientras Néstor de la Torre hacía la llamada con el abogado. Al final, terminó siendo la mejor historia de un club que vivía en el tormento y la ignominia al tiempo en que los rivales le pasaban por encima y lo humillaban.
La ironía de la vida o del futbol: mientras la Liga mexicana y sus reglas parecen fomentar más y más la presencia de jugadores extranjeros, los dos clubes que mejor trabajan con el futbolista mexicano amanecieron el lunes como líderes indiscutibles del campeonato. Además, Pumas -otro club que le da relevancia al futbolista de cantera- mandó un mensaje claro de que quiere pelear en la zona alta del torneo y hasta el América se unió a esta tendencia, enviando a la cancha a un joven de poco más de 16 años -el ‘niño de La Volpe’- que puede significarse como una esperanza para reencontrarse, en un futuro, con la identidad que ha perdido.
Hace tiempo que Pachuca lo viene logrando a través de la gran estructura e infraestructura que Jesús Martínez ha logrado impulsar en su proyecto integral del futbol. Pachuca es un claro ejemplo de equilibrio: buenos futbolistas extranjeros, una base sólida de la Universidad del Futbol y el entrenador apropiado, porque después de buscar y probar con varias fórmulas, el uruguayo Diego Alonso -excelente entrenador- les ha mostrado nuevamente el camino del éxito. El alguna vez pequeño y modesto club del Estado de Hidalgo ha crecido hasta convertirse en un indiscutible protagonista de la Liga.
Lo de Chivas, sin embargo, significa, sin duda, una asombrosa recuperación para un equipo que hace no mucho navegaba por aguas turbulentas, sin un rumbo fijo y a la deriva de las decisiones e indecisiones de sus dirigentes. Chivas lo ha hecho: ha normalizado su vida, ha vuelto a una escena competitiva que le permite respirar de acuerdo a lo que dicta su sagrada historia y tradición.
El culpable directo de la metamorfosis de Chivas se llama Matías Almeyda.
Increíble, pero lo que parecía comenzar como una mentira, una traición y una enésima vuelta al timón abrupta de Jorge Vergara, terminó siendo la solución casi definitiva a los complejos problemas de Chivas por sostenerse en un estado de salud apropiado, mientras las reglas de competición del futbol mexicano se transformaban de forma brusca y dramática.
Almeyda logró darle al equipo una estabilidad emocional que partía desde la difícil relación entre el dueño, la dirección deportiva y el cuerpo técnico. Al mismo tiempo, le dio, en la cancha, un estilo y una dirección que se identifica plenamente con la historia del club y las necesidades del aficionado. Almeyda ha logrado, además, establecer una comunicación clara y directa con el futbolista de Chivas, cosa que de ninguna manera es sencilla. Al mismo tiempo, como un entrenador extranjero en un equipo sólo conformado por mexicanos, supo encontrar su sitio y ganarse el respeto del aficionado y del periodismo. Ha caído -con todo respeto- desde el cielo.
Damas y caballeros: tras probar con todo lo que había por probar -nombres, métodos, idiosincrasias antiguas y nuevas, de aquí y de allá- lo mejor que le ha pasado a Chivas se llama Matías Almeyda.
Y el mismo Almeyda -con la chequera de Vergara- ha logrado las contrataciones adecuadas que se mezclan con lo que el equipo produce en su propia ‘granja’. El arribo de futbolistas como Pulido, Pizarro, Brizuela, Orbelín, Hernández, Alanís, Vázquez, Pereira y Cota le han dado a Chivas el material que sus fuerzas básicas no tenían disponible o que está en vías de desarrollar.
Esta vez, a diferencia de algunas decisiones del pasado reciente, Chivas no sólo gastó, sino que gastó bien. En tanto, su cantera sigue trabajando -La Chofis, Zaldívar, Cisneros, Pérez, Fierro- y otros más que vienen. Chivas puede ganar o puede perder, pero juega bajo una idea definida en la cancha que le da estabilidad en una Liga cuyos equipos no se caracterizan por ello.
Los resultados traen paz y armonía a cualquier nivel. Jorge Vergara ha entendido -para desgracia de los medios- que no puede aparecer todos los días en la radio, la televisión o el periódico. Que debe darle su lugar al entrenador, un entrenador que, por cierto, y muy al estilo de las organizaciones europeas, se ha ‘apropiado’ de la dirección deportiva. ¿Para qué quieres otra persona de futbol si Almeyda es el responsable directo en ese sentido? Ejemplo del que podrían aprender otros clubes del futbol mexicano.
Y otro personaje que apareció en Chivas poco antes de Almeyda es José Luis Higuera. Un hombre inteligente, preparado, audaz y que si logra tranquilizarse un poco -sin perder la pasión que tiene- va a lograr grandes cosas para Chivas. La primera y más delicada fue encabezar la salida del Guadalajara de la televisión abierta para darle cabida a los nuevos tiempos del futbol, los contenidos y la forma de llevarlo hasta los aficionados (clientes).
Es bueno despertar el lunes y ver a Chivas justo en el lugar que le corresponde.
El liderato general es muy bienvenido. Es una muestra de que en un horizonte plagado de clubes con nóminas conformadas por jugadores extranjeros, Chivas es capaz de competir y de ganar, pero nada de ello resuelve todavía el principal cometido del club: ganar campeonatos.