El ridículo de los diputados que creen saber de deporte
Ignorancia absoluta mostraron los diputados de la Comisión del Deporte. Vergonzoso para México que la ineptitud y desconocimiento se hayan mostrado a nivel nacional en el Canal del Congreso.
Un ejercicio que podría ser valioso para conocer y entender los cuestionamientos de los diputados al director general de la Conade, Alfredo Castillo, terminó en un ridículo de quienes componen dicha Comisión, ni idea tienen de lo que están hablando, creen que el deporte mexicano sólo existe durante 16 días de competencias en JO, desprecian a los deportistas, cuestionan sin fundamentos. Son un lastre para el país, porque a ellos también les pagamos sus salarios, pero eso sí, nadie dice nada.
Por si fuera poco, utilizaron un valioso foro para sacar la lucha política manejada por sus partidos. Sin propuestas, pero con muchas acusaciones. Pérdida de tiempo absoluta, incluso ni siquiera podían leer correctamente el discurso, las acusaciones o interrogantes que prepararon el equipo que siempre existe detrás de estos personajes.
Nunca escucharon a Castillo, sólo lo sentaron en el banquillo de los acusados para iniciar con el juicio público, pero sin fundamentos, con lo cual se perdió la seriedad y desinformó a la gente.
Aquí algunos ejemplos:
La diputada del PAN, María del Rosario Rodríguez, reclamó a la Conade la cantidad utilizada para adquirir uniformes -de diez millones de pesos, cuando ésa fue una labor del Comité Olímpico Mexicano.
También del PAN, la diputada Adriana Elizarraraz, comparó la labor de Castillo como Comisionado de Seguridad en Michoacán y como director de la Conade. Claramente una batalla partidista.
Y qué decir de Renato Molina de Morena, quien no escuchó a Castillo, cuando minutos antes habló de la necesidad de fortalecer la relación de los deportistas, con el deporte universitario y todo lo que hay alrededor del mismo. Al hacer uso de la palabra ejemplificó con los mexicanos becados en universidades de Estados Unidos y comparó con el trabajo en otros países, del que seguramente no tiene ni idea.
Qué tan mal estarán que el diputado Timoteo Villa, del PRI, le cambió el nombre. Claro que no fueron todos, los demás solamente se la pasaron lamiéndole las botas al director de la Conade.
Algunos datos para estos señores tan poco brillantes. Enrique Peña Nieto tomó posesión el 1 de diciembre del 2012, es decir, 110 días después de clausurados los Juegos de Londres. El primer director de la Conade en este sexenio fue Jesús Mena, a quien le asignaron 15 mil millones de pesos en poco más de dos años que estuvo en su mandato. ¿Por qué los diputados no preguntaron en que se utilizó ese dinero?
Más datos. ¿Por qué sacaron a los deportistas presentes? Alejandra Zavala, Diego del Real, Rommel Pacheco, Juan Luis Barrios, Iván Bautista y Ma Jin, entre otros, ¿no son parte del deporte?
Confunden la problemática del deporte mexicano, legisladores que como tienen el poder no se dan cuenta que el verdadero conflicto es la lucha por el poder. Los diputados pierden el tiempo cuestionando a Castillo cuando el futuro del deporte mexicano se decide en un lugar muy distinto. El linchamiento público es en contra de la Conade, pero del COM pocos hablan.
Según los estatutos del COM deben existir elecciones para presidente en un periodo no mayor a 10 meses de finalizados los Juegos Olímpicos. Carlos Padilla hace todo lo posible para seguir en el cargo, apoyado por Olegario Vázquez Raña, sabe que ni Ivar Sisniega o una posible candidatura de Bernardo de la Garza le harán ruido, lo que sí podría afectarle es que al intervenir la Conade en las federaciones que lo apoyan, se quede sin aliados para la próxima elección.
Mundos paralelos entre el COM y la Conade que deben entrelazarse en algún momento. Ivar tiene apoyo de miembros de la ODEPA, es decir, tiene fuerza para preocupar al actual presidente.
No son cinco medallas olímpicas, no son los diputados que quieren llamar la atención, es el poder que busca seguir en el poder, o nuevos modelos que quieren llegar a esta dependencia.
Pocas propuestas, muchas descalificaciones. Un ejercicio que no servirá para mejorar el deporte que no sólo se remite a los atletas que compiten internacionalmente, sino que tiene que ver con la activación de una sociedad como la mexicana, que por ese tipo de cosas no confía en la clase política del país.