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El verano de la revancha...

Faitelson 03-01-2017

“Nunca... nunca me había sucedido...”. Lo enfatiza endureciendo los gestos y clavando la mirada en el horizonte mientras lucha con desesperación y angustia para cerrar el tema. Luego, traga un poco de saliva, entrelaza las manos, ensancha los hombros y más que prometiendo, lo advierte: “Nunca me volverá a suceder...” 

En las pesadillas más tenebrosas de Juan Carlos Osorio sigue presente aquella tarde de sábado del 18 de junio en el Valle del Silicón, los mismos sueños destrozados que el futbol mexicano mantiene hoy como uno de sus grandes retrocesos y tragedias de la historia. Es verdad: La Selección Mexicana no es tan mala como lo señalaba el frío marcador en el Estadio de Santa Clara: (México 0-7 Chile), pero también parecía ser la ocasión perfecta para mostrar tus avances y acercarte a la posibilidad de pelear al mismo nivel con las llamadas potencias sudamericanas del futbol, como ya había sucedido en el pasado reciente de las Copas América. La caída fue brutal, terrible, humillante, desastrosa.

Pero el futbol como la vida siempre ofrece revanchas. El año que comienza se presenta como una magnífica ocasión para volver a mostrar el rumbo competitivo del futbol mexicano. Y ese escenario no sólo se resplandece con una clasificación, llamémosle ‘limpia’, al Mundial de futbol del 2018, también, tiene un ingrediente particular al que sólo aspiran los campeones de cada confederación de la FIFA, algunos de ellos encumbrados como potencias añejas de este deporte.

El verano de 2017 se presenta como una gloriosa oportunidad de borrar el 0-7 ante Chile y mostrar todas y cada una de las virtudes que debe tener nuestro futbol. Ir a Rusia, la tierra mundialista del próximo año, a mostrar un estilo competitivo, un crecimiento colectivo e individual, un equipo con personalidad y valentía en su juego debe ser la principal meta que tenga la Selección Mexicana. A partir de ahí, sin duda, más que de la eliminatoria de Concacaf, se perfilarán las verdaderas aspiraciones de tener el Mundial soñado por los aficionados mexicanos al futbol. 

El plan de afrontar la Confederaciones con la Selección principal (los mejores futbolistas) y dejar un cuadro alternativo para competir en la Copa Oro, es perfectamente comprensible. México debe apostar por un proceso que le permita acceder a una credibilidad futbolística en el mundo. No estoy hablando de ganar la Copa Confederaciones, pero sí de mostrar un futbol que pueda jugarle al tú por tú a Portugal, que pueda superar la ventaja y la confianza que la localía seguramente le dará a Rusia y montar un conjunto que sin problema alguno pueda mostrar su superioridad ante Nueva Zelanda. Luego, lo que venga. ¿Una revancha directa ante Chile? Eso sería maravilloso o, quizá, la ‘fortuna’ de jugar en Semifinales ante el Campeón Mundial vigente, la seleccion alemana. En esos niveles, en esos ‘pisos competitivos’, no sólo valen los resultados, deben contar y contar mucho la forma en que ganas o pierdes. Eso se le va a valorar a la Selección de Osorio. Lo haremos nosotros y lo hará el mundo. No hay por qué desperdiciar la ocasión.

Yo espero que los futbolistas mexicanos, al final del día lo más importante de este negocio, aprovechen el año para consolidarse. Los que están en Europa deben aspirar no sólo a mantenerse, sino también a tratar de elevar su nivel de juego, de equipo, de Liga. Jugadores como Javier ‘Chicharito’ Hernández, Guillermo Ochoa, Miguel Layún, Héctor Herrera, el ‘Tecatito’ Corona, Carlos Vela, Raúl Jiménez, Héctor Moreno, Marco Fabián y Diego Reyes pueden y deben seguir mejorando. Y en el medio doméstico, algunas figuras se enfocarán en terminar de crecer:  Hirving Lozano, Erick Gutiérrez, Jesús Dueñas, Rodolfo Pizarro, La ‘Chofis’ López, Jürgen Damm, por citar algunos. Entendiendo la gran complejidad que existe en la Liga MX para generar futbolistas mexicanos, habrá que cuidar los que ya existen y buscar, casi con lupa, nuevas producciones. 

La advertencia de Osorio está ahí: “Nunca me volverá a suceder...”. Los jugadores, estoy seguro, están también conscientes de ello. Está claro que la dolorosa derrota ante Chile sigue ahí, como una herida abierta que sólo cicatrizará el día en que realmente se pueda competir en el mismo nivel. El verano del 2017 luce como una maravillosa ocasión para hacerlo. Es el verano de la revancha del futbol mexicano...